jueves, 10 de diciembre de 2009

MEMORIA Y DIVERSIDAD ETNICA



En este capítulo se describen los casos de dos comunidades étnicas que
reclaman al Estado por atropellos y violaciones históricas y recientes a sus
derechos y a sus territorios. En sus propios términos, los hechos de violencia
del presente, generados por el conflicto armado, remiten a memorias no
resueltas de crímenes anteriores que nunca fueron saldados y a deudas históricas
encarnadas en el proceso de esclavización, en el despojo de tierras
de la Colonia, y en otros eventos de violencia masiva. Los reclamos actuales
se centran alrededor de la implantación de mega proyectos de desarrollo y
la siembra indiscriminada de palma africana, coca y amapola en los territorios
ancestrales, y en torno a los incumplimientos del Estado colombiano
a sus demandas de verdad, justicia y reparación como consecuencia del impacto
que la violencia del conflicto armado ha tenido sobre las diferentes
comunidades. Según estas comunidades, las actividades bélicas y de explotación
económica de sus territorios violentan y lesionan sus planes de vida.
En este libro hemos abordado teórica y metodológicamente el estudio
de las memorias del conflicto armado analizando cómo la violencia se ha
inscrito y ha operado en la vida cotidiana de las personas, cómo se ha
infiltrado en los espacios públicos y privados de las actividades diarias.
Paralelamente, nos hemos aproximado a las formas mediante las cuales
algunas comunidades, movimientos sociales y organizaciones afectadas
por la violencia vuelven a habitar sus lugares y sus cuerpos1. Hemos
aludido al sufrimiento provocado por actos violentos y al terror como
los medios a través de los cuales la memoria se inscribe en los cuerpos
y en los lugares. Las reflexiones que siguen a continuación se enfocan
1. Véase Das, 2007.
127
Capítulo III


principalmente en las gramáticas culturales del duelo que permiten entender
cómo un pasado doloroso puede ser habitado nuevamente desde la
cotidianidad. Lo anterior implica entender cómo se resiste desde las prácticas
diarias, cómo vuelven a ser vividos y adquieren nuevos significados
los lugares de devastación y cómo las experiencias privadas de dolor se
transforman en experiencias de dolor articuladas en público. No es por
medio de gestos de escape que se vuelven a hacer propios esos espacios,
sino mediante su ocupación en el presente a través de un gesto de duelo2.
Consecuentemente nos aproximamos a la función que la memoria tiene
en la resignificación de esos espacios a través de las prácticas, significados,
discursos y puestas en escena, lo que implica una aproximación a
la memoria como proceso corporal, emocional y arraigado en prácticas
cotidianas3. El estado de emergencia en el que vive mucha gente exige
que pongamos atención a los mensajes que están codificados e inscritos
indirectamente en formas no verbales y extralingüísticas, modos de comunicación
donde los significados de la resistencia y los deseos de utopía
son una protección y un escudo contra la dominación4.
1
LA ORGANIZACIÓN WAYUU
MUNSURAT. RESTAURANDO LA
COTIDIANIDAD
Las reflexiones que siguen acerca de la organización indígena Wayuu
Munsurat de la Guajira están centradas en las iniciativas de memoria relacionadas
con el conflicto armado, desde una perspectiva étnica y de género.
La organización fue conformada por un grupo de mujeres de la etnia
Wayuu después de la masacre de Bahía Portete, ocurrida el 18 de abril de
2. Tomado de Das, 2006: 214.
3. Espinosa, 2007.
4. Conquergood, 2002.
128


2004 cuando un grupo paramilitar al mando de Rodrigo Tovar Puppo, alias
“Jorge Cuarenta”, asesinó e hizo desaparecer a mujeres y niños del clan
Uriana Epinayú, habitantes ancestrales de esta localidad. Los familiares
sobrevivientes huyeron a Riohacha y a Maracaibo. Los paramilitares sólo
permitieron recoger los cuerpos de las personas asesinadas días después,
impidiendo que fueran enterrados en los cementerios de Bahía Portete,
de forma que fueron sepultados en la vereda de Media Luna. Abordar este
trabajo desde las perspectivas étnica y de género significa aproximarse
a la complejidad de los trabajos de la memoria para repensar términos y
categorías que, recientemente, han comenzado a ser instrumentalizados,
manipulados y homogenizados como “memoria”, “posconflicto”, “reparación”,
“reconciliación” y “justicia”, entre otros. Esta perspectiva nos
permite entender las políticas culturales de la memoria como un terreno
de lucha por significados y representaciones que pretenden crear nuevas
prácticas políticas y, consecuentemente, nuevos significados en medio de
espacios cargados de afectos. Desde ese lugar podremos entender la capacidad
de la memoria de escapar, subvertir, hacer presentes las ausencias,
deshacer las linealidades que la historia construye y los significados que
categorías como las antes mencionadas fijan y determinan5. Analizaremos
el caso comenzando por un breve resumen del contexto histórico de los
últimos años del departamento de la Guajira, más adelante abordaremos
5. Das, 2008.
Logo. Organización Wayuu Munsurat
129
Capítulo III


la masacre de Bahía Portete como un acontecimiento o evento crítico6 con
el fin de entender la coyuntura en la cual surgió la organización Wayuu
Munsurat y centrarnos en su historia reciente. Finalmente nos referiremos
a los trabajos de memoria, las alianzas y redes de esta organización
con otras organizaciones que llevan agendas similares.


Contexto Histórico


“Los pueblos indígenas después de más de 514 años de expropiación de
nuestros territorios, del cercenamiento a nuestra lengua y cultura, mantenemos
la mente lúcida para replicar una realidad dura que se ha traducido
en situaciones complejas pero, seguimos estando aquí, haciendo ejercicios
para que se mantengan la voz y la sabiduría”.


Vicente Epinayú


Un breve resumen del contexto histórico de los últimos años del departamento
de la Guajira implica tener en cuenta el cruce de violencias estructurales
y coyunturales en el que han vivido los Wayuu durante siglos, más específicamente
la comunidad Wayuu de Bahía Portete. Es a través de la articulación
entre las causas u orígenes de los hechos y su relación con la vida cotidiana
que se puede entender cómo las prácticas cotidianas están permeadas por
la historia. A lo largo de la historia republicana el territorio Wayuu se fue
configurando como un territorio marginal, localizado en la periferia de los
centros de poder tanto de Colombia como de Venezuela y en medio de escenarios
de apogeo y decadencia y de actividades económicas extractivas y de
enclave. Estas actividades han sido principalmente la extracción de perlas
en el mar Caribe, la comercialización de la marihuana, la explotación de
carbón, el contrabando y las actividades relacionadas con el narcotráfico7.
En las primeras décadas del siglo XX comenzó el proceso de “integración”
de los Wayuu a la nación colombiana. Las características consuetudinarias
de la región, como el contrabando y la llamada falta de control social
6. El término evento crítico proviene del historiador francés François Furet. Designa aquellos
eventos que “intuyen una nueva modalidad de acción histórica que no estaba inscrita en
el inventario de la situación” (citado por Ortega, 2008: 28). Veena Das también utiliza este
término y analiza cómo estructura y afecta el presente.
7. Boscan, 2007: 24.
130
Memorias en Tiempo de Guerra Repertorio de iniciativas


fueron algunas de las preocupaciones no sólo de los padres capuchinos,
sino también del Ejército y de la policía nacional. El Diccionario Geográfico
de la Guajira, publicado por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de
Colombia en 1944, la describe como una región “donde no hay campo sino
para los hombres valientes, sufridos, o que amen la aventura [...] múltiples
buscadores de fortuna, elementos de índole heterogénea, especialmente
venezolanos, han convertido a la Guajira en su campo de acción [...] al
margen de la justicia”.8 Consecuentemente la historia de la Guajira tiene
que ser entendida desde una perspectiva de historia de frontera, de zona
periférica y marginal dentro del proyecto del Estado nación.
A mediados de la década de 1970 la Guajira vivió la llamada “bonanza marimbera”
generada por el cultivo y el tráfico de marihuana. Esta bonanza
trajo nuevos ingresos, generó aumentos en los precios de bienes y servicios
difíciles de importar a la región e incorporó dentro de sus estructuras
delincuenciales a varios clanes de familias tradicionales de la Guajira
e indígenas Wayuu. Sin embargo, de esta bonanza sólo le quedaron a la
Guajira los muertos que puso, lo que se puede corroborar con los datos sobre
criminalidad en Colombia. En efecto, durante el período 1975-1982, la
Guajira fue el departamento con mayor tasa de homicidios en el país, 92 por
cada 100.000 habitantes, casi tres veces por encima de la media nacional
que, para la época, era de 32 por cada 100.000 habitantes. Otras secuelas
fueron la deforestación de los pocos terrenos cultivables de la península, el
desplazamiento de cultivos comerciales y/o tradicionales, la violencia, los
sobornos y otros síntomas de descomposición social. La caída de los precios
internacionales de la marihuana puso fin a la bonanza marimbera que
había imperado en la región por cerca de dos décadas. Al terminar la bonanza,
el departamento se encontró con un panorama desolador: amplias zonas
deforestadas y cientos de muertos producto de la guerra entre mafiosos y
bandas armadas descontroladas9. En 1984 el Estado colombiano englobó
buena parte de la península de la Guajira en el Resguardo de la Alta y Media
Guajira, integrado por casi 1.000.000 de hectáreas, lo que en rigor abarca
apenas unas dos terceras partes del territorio ancestral ocupado por este


8. Villalba Hernández, 2003.
9. Ibídem.
131
Capítulo III


grupo étnico. Con la Constitución Política de 1991 se abrieron nuevos espacios
para definiciones legislativas sobre territorios étnicos; sin embargo,
quedaron por resolver la colisión entre las numerosas reservas industriales,
turísticas, urbanas y militares que afectan al resguardo Wayuu y el reclamo
ancestral de los Wayuu por esos espacios, así como el estatuto legal del
territorio Wayuu que aún no se ha definido como tal.
Entre las décadas de 1980 y 1990 se registran las primeras acciones armadas
perpetradas por grupos armados como las FARC y el ELN a nivel
departamental. Éstas consistieron en incineración de vehículos y casas,
atentados a la infraestructura energética, activación de artefactos explosivos
en sitios públicos y peajes y retenes ilegales. Los actos terroristas
más comunes perpetrados por el ELN fueron las voladuras del gasoducto
que transporta gas natural tanto al departamento de la Guajira como a
gran parte de la región Caribe10. La violencia paramilitar tuvo su inicio en
la década de 1980 y estuvo asociada al auge del narcotráfico y fue tolerada
por diferentes gobiernos, especialmente por las Fuerzas Armadas. Al
igual que en otras regiones, en el departamento de la Guajira los grupos
paramilitares se aliaron con narcotraficantes que vieron en estos grupos
al socio necesario para la protección de su negocio ilícito. En un primer
momento los grupos paramilitares aparecieron en el sur de la Guajira
como respuesta a la actuación de grupos guerrilleros, pero con el tiempo
se fueron transformando en un proyecto propio paraestatal. Estos grupos
se organizaron en diferentes bloques autónomos, vinculados con actores
institucionales y no institucionales, y ejercieron un control del poder político,
económico y social sobre todo de la media y baja Guajira. El bloque
con mayor dominio en toda la Guajira fue el bloque Norte comandado por
Rodrigo Tovar Puppo, alias “Jorge 40”.
Los paramilitares de la alta Guajira, agrupados en el Frente Resistencia
Tayrona o Frente Contrainsurgencia Wayuu, no tuvieron una finalidad política
ni antisubversiva, como en el resto del país. Sus intereses fueron
fundamentalmente económicos, ligados al negocio del narcotráfico a
10. Villalba Hernández, 2003.
132
Memorias en Tiempo de Guerra Repertorio de iniciativas
través de Venezuela y las islas del Caribe. Realizaron cobros extorsivos
a comerciantes, ganaderos y transportadores y tomaron el control de la
comercialización de la gasolina. En torno a ellos se reorganizó la base de
un nuevo poder que empezó asesinando y desplazando a los pobladores
naturales de la media y alta Guajira, apoderándose de los negocios más
rentables de la frontera tales como el tráfico de armas, de drogas y el movimiento
de contrabando. Paralelamente, se ejecutaron masacres tanto
en el sur de la Guajira, en Villanueva, como en la alta Guajira, en Bahía
Portete, crímenes selectivos en todo el departamento y se registraron
un sinnúmero de desaparecidos y de personas desplazadas. Estos grupos
sembraron el terror en todo el territorio a través de prácticas como la
tortura y el descuartizamiento, con unos excesos que no terminan de
sorprender a los mismos Wayuu que han tenido que soportar todo tipo de
violencias a largo de tantos siglos de existencia11.
Una de las principales prácticas de terror implantadas por el paramilitarismo
fue el desplazamiento forzado de familias Wayuu a los municipios
de Maicao, Uribia, Manaure y Maracaibo. Buena parte de estos desplazados
fueron acogidos por sus propias familias, factor que imposibilita
visibilizar la magnitud del fenómeno. Igualmente, muchos desplazamientos
no han sido reportados, en algunos casos por miedo a posteriores
persecuciones, y en otros por omisión de las autoridades municipales que
desestiman la veracidad de lo relatado por los Wayuu. Los paramilitares
tuvieron la capacidad de poner en función de sus objetivos de expansión
y consolidación las guerras entre los clanes Wayuu, las cuales fueron manipuladas
con el doble propósito de exterminar más fácilmente a sus opositores
y esconder detrás de éstas otros
conflictos propios de los Wayuu12.
El 10 de marzo del 2006, alias “Jorge 40”, comandante del bloque Norte,
se desmovilizó y en mayo del 2008 fue extraditado a Estados Unidos por
cargos de narcotráfico. A pesar del proceso de desmovilización adelantado
por el gobierno nacional con los grupos paramilitares, las comunidades
afirman que estos grupos no han dejado de delinquir en este territorio.
11. Villalba Hernández, 2003.
12. Los Wayuu son considerados un grupo indígena guerrero a partir de las frecuentes
rivalidades que existen entre las diferentes familias que se traducen en vendettas. La masacre de Bahía Portete,
un evento crítico


“Ante tanta matanza en esta masacre, los espíritus de los difuntos no están
en paz y nosotros tampoco”
Mujer Wayuu sobreviviente de la masacre
Según un comunicado de la Organización Wayuu Munsurat, la masacre
ocurrió el 18 de abril de 2004 y dejó como resultado 13 personas asesinadas,
30 desaparecidas y el desplazamiento de más de 300 familias. La
alta Guajira, o Winpamuin, donde se ubica Bahía Portete, fue el escenario
de tal evento. Reconocido como Resguardo Indígena durante la década
de 1980 por el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria – INCORA–,
en este lugar habitaban entre 150.000 y 200.000 indígenas Wayuu de
los clanes Ballesteros Epinayú, Fince Epinayú y Fince Uriana. Después
de la masacre quedaron sólo unas pocas familias, el resto se desplazó a
Riohacha, Maicao y Maracaibo principalmente; hoy en día Bahía Portete
es reconocida como un “pueblo fantasma”.
Pensar la masacre de Bahía Portete como evento crítico permite entender la
coyuntura en la cual fue creada la organización Wayuu Munsurat, los cambios
que ésta introdujo dentro y fuera de la comunidad de Bahía Portete,
la forma en que las instituciones y los actores sociales se apropiaron de su
significado y su capacidad para estructurar y afectar el presente13.
De acuerdo a las denuncias y testimonios acopiados por la Organización
Nacional Indígena de Colombia –ONIC– y las autoridades tradicionales
Wayuu, la masacre de Bahía Portete tiene como trasfondo intereses ligados
al contrabando y al narcotráfico, al comercio intrafronterizo y a la implementación
de mega proyectos estratégicos. Éstos últimos son: concesiones
petroleras y de gas de las aguas marítimas de Portete; expansión de la producción
carbonífera que sale al exterior por Puerto Bolívar, el puerto del
complejo carbonífero de El Cerrejón; el nuevo parque eólico Jepirachi construido
por las Empresas Públicas de Medellín EPM y varios proyectos eco turísticos
y etnoturísticos, ubicados a 10 kilómetros de Portete y adelantados
13. Das, 2008.

134
por el gobierno colombiano y por empresas multinacionales. Todos estos
proyectos llevaron a que el puerto de Bahía Portete se convirtiera en un
sitio codiciado por las compañías impulsoras de tales intereses.
Según se deduce de testimonios recogidos entre algunos miembros de la
organización Wayuu Munsurat, el señor José María Barros Ipuana, alias
“Chema Bala”, introdujo los paramilitares en Bahía Portete y fue el creador
de la red Wayuu de apoyo a los paramilitares. Implicado en la masacre
de abril del 2004 y amparado por narcotraficantes y paramilitares, específicamente
por “Jorge 40”, decidió desalojar a las comunidades y familias
dueñas del territorio de Bahía Portete con el fin de poder ejercer con mayor
libertad sus negocios de narcotráfico. Según dice en su testimonio Débora
Barros, una de las líderes de la organización Wayuu Munsurat,
“como Wayuu, Chema Bala y su familia representan el desconocimiento de
las leyes tradicionales Wayuu y la superposición de dinámicas mafiosas,
corruptas y asesinas. A la familia de Chema Bala las familias que habitaban
en Portete le habían concedido permiso del uso del puerto, pero nunca se
135
Capítulo III


imaginaron el uso que él haría de éste, ejerciendo una expropiación paulatina
del territorio, violentando y rompiendo así la cultura Wayuu”.
Las autoridades departamentales hicieron ver el conflicto entre la familia
de Chema Bala y las demás familias Wayuu de Bahía Portete como una clásica
disputa de clanes Wayuu. Sin embargo, una de las líderes explica cómo
este conflicto no puede entenderse simplemente como un conflicto entre
familias Wayuu porque va más allá de esto, ya que se trata de
“dos proyectos culturales diametralmente opuestos; es, en últimas, la resistencia
ejercida por las familias y el proyecto cultural tradicional ajeno
a la acción delincuencial, corrupta y clientelista de los contrabandistas,
narcotraficantes y paramilitares y desvinculado del modelo de “desarrollo”
brutal de las multinacionales a fin de facilitar la extracción y el saqueo de
los recursos naturales”14.
Los hechos que llevaron a la Masacre


La intención de alias “Chema Bala” de apropiarse del puerto ubicado en el
resguardo de Portete se remonta al año 1996, cuando tienen lugar una serie
de ataques a varias familias tradicionales, a través del despojo, el hurto y
el homicidio. En el 2001 se instalan en la zona los llamados paramilitares
que inicialmente trataron de ganarse la confianza de la población, pero
no demoraron mucho en cometer atropellos contra la gente, al sentir que
tenían el control y el dominio del lugar. Según testimonios de habitantes
de Bahía Portete, los antecedentes de la masacre dan cuenta de un enfrentamiento
entre la Policía Fiscal Aduanera –Polfa– y paramilitares que el 28
de abril de 2003 asesinaron a dos policías de esa división en Bahía Portete,
en casa de la familia Fince. Dos de sus miembros, Rolan y Alberto Ever
Fince, declararon acerca del homicidio de los miembros de la Polfa y el 1 de
febrero de 2004 fueron asesinados por paramilitares al servicio de “Chema
Bala”. En estos hechos también fue asesinada la señora Gregoria Medina y
herido en una pierna el señor Rein Ever Fince. En septiembre 19 de 2003
los estudiantes Nicolás Barros Ballesteros y Arturo Epinayú denunciaron en
Uribia que los paramilitares estaban trabajando con droga, amenazando y


14. Testimonio de Débora Barros


maltratando a la gente. Al día siguiente regresaron a Portete pero ya los
paramilitares sabían de su denuncia, los esperaron, retuvieron y asesinaron.
El 18 de abril de 2004, mientras el gobierno nacional se reunía con los jefes
paramilitares en Santafé de Ralito, en Bahía Portete se cometía la atroz masacre.
Entre el 18 y el 20 de abril de 2004 en la alta Guajira, en jurisdicción
del municipio de Uribia, fueron torturados y asesinados varios indígenas
de la etnia Wayuu por parte de un grupo aproximado de 40 hombres fuertemente
armados, pertenecientes a la estructura paramilitar denominada
Frente Resistencia Tayrona o Frente Contrainsurgencia Wayuu. Según testimonios
de habitantes de la región, el frente paramilitar fue apoyado por al
menos seis militares adscritos al Batallón de Infantería No. 6, quienes dieron
muerte a los ciudadanos indígenas Rubén Epinayú, Rosa Fince Uriana
y Margot Epinayú Ballesteros; de igual modo asesinaron a una persona sin
identificar de quien sólo se halló un miembro izquierdo calcinado. También
se reportó la desaparición de Diana y Reina Fince15. Los hechos generaron
terror entre los vecinos y dolientes, a raíz de lo cual se produjo el desplazamiento
forzado y masivo de aproximadamente 600 personas entre mujeres,
ancianos y niños, hacia poblaciones como Maracaibo en Venezuela. Lilia
Epinayú, testigo clave de la masacre y confiada en la promesa de protección
del gobierno nacional, regresó a Bahía Portete y fue asesinada el 13 de julio
de 2005 por paramilitares. Sus familiares debieron huir, por lo que el cuerpo
de Lilia permaneció expuesto al sol por espacio de 10 horas. Después de
la masacre los Alaulayuu, autoridades tradicionales de Portete, produjeron
un documento titulado Informe sobre los hechos de los Alaulayuu de Portete,
víctimas de la masacre del 18 de abril del 2004. En él denuncian las relaciones
entre militares, paramilitares y las multinacionales presentes en la
zona16. Según una de las líderes de la organización Wayuu Munsurat,
“el conflicto que hoy vivimos, nunca fue imaginado ni intuido por nuestros
sueños, pero es una realidad que esperamos que termine pronto
para poder vivir tranquilos en nuestra tierra. En el caso de mi comunidad
de Bahía Portete, esta se encuentra desplazada fuera de sus tierras


15. Datos tomados de testimonios de las víctimas y de la pagina web de la Organización
Wayuu Munsurat http://organizacionwayuumunsurat.blogspot.com/
16. Ibídem.

ancestrales debido a la incursión paramilitar en el 2004, por esta situación
embargados de dolor y tristeza, esperando que los grupos paramilitares
abandonen nuestro territorio y podamos volver a sonreír, donde los
niños puedan caminar y correr en su desierto y sentir las brisas del mar
que hoy no sentimos donde estamos desplazados”.
Eventos que desencadenó la masacre de
Bahía Portete
La organización Wayuu Munsurat se creó pocos meses después de ocurrida
la masacre. Nació de la iniciativa de un grupo de mujeres que decidieron visibilizar
y denunciar los hechos, las injusticias cometidas contra el pueblo
Wayuu durante siglos, y más específicamente contra las mujeres. El primer
llamado que hace la organización Wayuu Munsurat fue el siguiente:
“Queremos llamar la atención nacional e internacional sobre la tragedia que
significa para un pueblo como el Wayuu no sólo la extensa lista de Wayuus
que han sido ya sea asesinados o desaparecidos forzadamente, entre 2000
y 2007, a causa de la violencia paramilitar y el conflicto armado, sino también
evidenciar los innumerables y desconocidos desplazamientos masivos y
familiares que afectaron a muchas comunidades del pueblo Wayuu y de los
cuales ni siquiera hubo registros ni reportes. Como se ha venido diciendo
con insistencia, la gravedad de la tragedia del pueblo Wayuu se profundiza
si se tiene en cuenta que esta ha sido negada por amplios sectores de
la institucionalidad pública que encontraron en los tradicionales conflictos
entre clanes Wayuu, la excusa perfecta para evadir el reconocimiento de la
sistemática arremetida paramilitar contra comunidades del pueblo Wayuu”17.
La mencionada organización indígena se ha dedicado principalmente a denunciar
lo sucedido en Bahía Portete, pero al mismo tiempo su movilización
y luchas se centran en la violación de los derechos de los pueblos indígenas
y en las injusticias de las que han sido objeto desde los tiempos de la conquista,
con un fuerte énfasis en la perspectiva de género. La organización
está conformada principalmente por mujeres víctimas de la masacre, cuyos
principales objetivos han sido la lucha por una reparación diferente a la
17. Véase la página Web anteriormente mencionada.

que propone el Estado y el retorno a su territorio. Igualmente esta organización
ha sido una de las primeras que ha visibilizado y denunciado el conflicto
armado en la Guajira y sus consecuencias, ya que lo ocurrido en este
departamento se agrava aún más por el enorme silencio y la impunidad que
han existido. En efecto, a pesar de las masacres ocurridas, de los asesinatos,
las desapariciones y los desplazamientos, su situación es desconocida
tanto a nivel nacional como internacional. Las razones de esta invisibilidad
se deben al miedo de las víctimas a ser amenazadas por denunciar y a la
ausencia histórica del Estado en la región. El conflicto armado en la Guajira
ha afectado de manera profunda muchas prácticas y significados culturales
de los Wayuu. Entre los más visibles están los funerales, las relaciones con
los muertos y las lógicas del enfrentamiento, lo mismo que las prácticas de
la vida cotidiana. El haber asesinado mujeres y niños en Bahía Portete es
una acción que rebasa la lógica de guerra Wayuu, por ello causó un impacto
muy fuerte en el interior de la comunidad de Portete y el desplazamiento
inmediato de la mayoría de las familias. También el no poder enterrar los
cuerpos en el cementerio de Portete y tener que enterrarlos fuera de éste
fue un evento desestabilizador desencadenado por la masacre.
Yanamas, trabajos de la Memoria.


Porque les arrebataron la vida, nos robaron sus cuerpos, pero no podrán
borrarlos de nuestra memoria”.
Organización Wayuu Munsurat


“El tener que salir abandonándolo todo provocó una especie de conmoción
que se refleja en los rostros, en los diálogos, en los comportamientos. Ese
desconcierto aumenta cuando se analiza la situación y se acepta que por el
momento las posibilidades de retorno son remotas”.


Josefa Epinayú


El trabajo de la memoria de esta organización se ha basado principalmente
en volver a habitar poco a poco Bahía Portete a través de los yanamas.
Éstos son encuentros que se realizan una vez al año desde que ocurrió la
masacre. Tradicionalmente los yanamas eran los días en que se reunían
varias familias Wayuu para realizar trabajos comunitarios, similares a la
139
Capítulo III


minga andina. Los yanamas que se han realizado después de la masacre
han consistido principalmente en encuentros de cinco días para recordar
lo sucedido y testimoniar acerca de lo que continúa sucediendo en Bahía
Portete, con el fin de poder regresar algún día. Según testimonios de
miembros de la organización,
“Bahía Portete está llena de dolor, por eso necesitamos gente, comunidades
que compartan nuestro dolor, necesitamos solidaridad, los yanamas
los realizamos todos los años, con amigos y amigas, organizaciones de
derechos humanos que nos vienen a acompañar a nuestro territorio, para
nosotros seguir luchando por nuestros derechos, por lo que queremos”.
Los yanamas son una práctica que tiene que ver principalmente con la resignificación
del lugar, con el proceso de volver a habitarlo en medio de
lo que implicó su profanación violenta, haciendo el duelo por medio de
diferentes actos simbólicos y volviendo cada año en la fecha que sucedió la
masacre al territorio ancestral. La conmemoración de la masacre de Bahía

Portete por medio de los yanamas, que se ha realizado desde el 2005, ha
sido la forma de volver a estar en el territorio haciendo un llamado a un
posible retorno. Los yanamas realizados entre el 2005 y el 2007 fueron
realizados en Media Luna, territorio sagrado de los Wayuu que está ubicado
a una hora de Bahía Portete y cercado por el mega proyecto carbonífero del
Cerrejón y por el parque eólico de las Empresas Publicas de Medellín. El pueblo
no tiene luz ni agua potable ni ningún tipo de servicio público, a pesar
de los grandes beneficios que estas empresas obtienen de estos territorios.
El agua resulta vital en medio de las condiciones desérticas del territorio
y los pocos pozos de agua de lluvia están contaminados porque el Cerrejón
transporta el carbón en trenes con vagones abiertos, dejando una estela de
polvo de carbón que esteriliza la tierra y contamina el agua en su recorrido.
Diferentes organizaciones y comunidades han participado en los yanamas.
Entre ellas están algunos pueblos indígenas de Colombia (como los Wayuu
y Embera-katio), Wayuu de Venezuela, los Yaqui de México, afrodescendientes
de diferentes regiones de Colombia, la Corporación Reiniciar, la
Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación y delegados de los EE.
UU., México y Venezuela. El objetivo de la participación de los “externos”
ha sido el acompañamiento a los sobrevivientes de la masacre y a todo el
pueblo Wayuu en su lucha por evitar que este acto violento no caiga en
la impunidad y el olvido. Al final de cada yanama se realiza un informe
público en el cual se señalan los problemas que afectan a los Wayuu y, más
específicamente, a la comunidad de Bahía Portete. En dichos informes se
perciben varias constantes: continuidad en los actos de violencia contra
los indígenas de la Guajira, connivencia entre militares y paramilitares,
militarización del territorio indígena, desmantelamiento de las viviendas
abandonadas retirando tejas, tanques de agua y puertas y pretendiendo
con ello, como decía Débora, “desdibujar del paisaje la memoria de la existencia
de sus moradas”. En las paredes de las casas abandonadas se aprecian
grafitis con nuevas amenazas contra la población que habitaba en Portete.
141
Cuarto Yanama “Mujeres que tejen Paz”18


Se trata del primer yanama realizado en Bahía Portete cuatro años después
de la masacre. Su objetivo fue volver a estar ahí, dormir, cocinar, estar juntos
nuevamente en el territorio, recordando a los muertos y estando junto
a ellos. Como decía Débora, una de las líderes,
“la razón de este evento es la conmemoración de la masacre de Bahía Portete,
donde hubo violación de los derechos humanos. El objetivo de este
yanama es que vengan muchas personas en forma de solidaridad con la
comunidad para que esta pueda regresar, pero, desafortunadamente, Bahía
Portete todavía no tiene las condiciones para poder regresar”.
Esta conmemoración, esta forma de recordar la masacre se caracterizó por
el “evento de la cotidianidad” que los testigos externos esperábamos ver
bajo la forma de una conmemoración, una marcha, en fin, un evento conmemorativo
especial. Sin embargo, todo consistió en volver a estar ahí, en
volver a hacer habitable ese lugar que había sido tocado por la violencia y
el terror, así fuera sólo por unos días:
“En medio del dolor también hay alegría porque estamos nuevamente en
nuestro territorio comiendo, durmiendo con nuestros muertos, estamos
caminando, no tenemos ese miedo que teníamos tres años atrás, ahora nos
sentimos como si nos quisiéramos quedar para siempre acá, nosotros sí
nos vamos a quedar pero con garantías que nos tiene que dar el gobierno,
sabemos que las garantías de éste no van a ser las mejores porque a éste
no le interesa, pero con la ayuda de organizaciones de derechos humanos,
personas, amigos vamos a comenzar a volver al territorio”19.
El 17 de abril de 2008 se realizó un encuentro donde Débora hizo la presentación
oficial del yanama. Cuando éste terminó, rindieron sus testimonios
de lo ocurrido algunas de las mujeres que estuvieron presentes durante
la masacre y Vicente, una de las autoridades tradicionales dijo: “Gracias a
18. Al final del texto se anexan dos testimonios que ilustran la forma en que los Wayuu de
Bahía Portete trabajan la memoria. Se trata de los testimonios de una de las mujeres que
fue testigo de la masacre y actualmente vive desplazada en Maracaibo, y de un hombre
que representa la autoridad Wayuu en Bahía Portete.


19. Testimonio de Telemina Barros.

todos los que nos acompañan hoy con su solidaridad, porque durante los
cuatro años después de la masacre nunca habíamos vuelto acá a comer, a
dormir, y a estar acá, eso nos vuelve a generar confianza, el estar acá es un
reto, agradecemos mucho esa solidaridad”. Vicente contó cómo era la vida
antes en Portete, cuando no habían llegado los paramilitares y se vivía tranquilamente,
y expresó el deseo “de poder volver a su territorio a vivir como
antes, con sus nietos, su esposa, sus hermanos y sin ese miedo que después
de la masacre vive constantemente en él”. Durante esos días se realizaron
recorridos por el territorio como una forma de volverlo a caminar. Los recorridos
se hicieron por las casas y los cementerios abandonados, lugares que,
como decían las mujeres, “son casas violadas, adoloridas, y maltratadas.
Nuestras casas quedaron como cementerios porque ahí sacrificaron a las
personas por eso no podemos volver a vivir ahí, si regresamos tenemos que
construir nuevas casas, en esos ranchos hay mucho dolor y mucha tristeza,
son un cementerio para recordar a nuestros muertos”20. Una escena muy impactante
tuvo lugar durante ese recorrido. Tres mujeres que entraron a una
20. Testimonio de Josefa.

de las casas y se pusieron a llorar contra la pared. Lloraban sus casas, sus
lugares heridos, los lugares que habían sido obligadas a abandonar por los
actos de terror. Esas caminatas por el territorio mostraban un “pueblo fantasma”
en el que todavía rondaba el miedo y las memorias traumáticas de
la masacre ocurrida. Así contaba una de las mujeres que hizo el recorrido:
“Desde la primera noche que llegué acá después de cuatro años, fue una
alegría de volver y al mismo tiempo una tristeza muy grande de ver en lo
que había quedado nuestra tierra, ayer cuando fuimos a recorrer las casas
abandonadas, para mí fue una tormenta ya que se me vino a la cabeza todo
lo que había pasado, volví a sentirlo todo nuevamente”.
Paralela a la existencia de este “pueblo fantasma” hay que mencionar la
militarización del territorio, pues existe un puesto militar y continuamente
se ven los militares realizando sus recorridos por toda Bahía Portete. Este
puesto militar fue creado meses después de la masacre, en articulación con
el supuesto retorno auspiciado por la vicepresidencia. Hoy en día el puesto
militar hace parte de la “normalidad” y del “restablecimiento” del orden y
la tranquilidad en Bahía Portete. Al respecto dice Vicente, autoridad tradicional
Wayuu: “Últimamente reportan que en Bahía Portete hay muchas
familias que han retornado, lo cual no es cierto, ya que las familias que hay
no son de acá sino que han llegado a ocupar nuestras casas. El gobierno
quiere mostrar que Bahía Portete está habitada, pero eso es mentira, la
comunidad está desplazada”.
Presenciar esos rituales de retorno en calidad de testigos permite constatar
que la cotidianidad puede ser un lugar de esperanza, tal vez el único
lugar posible desde el cual se pueda dar un nuevo significado a los lugares
atravesados por el terror. Por las noches, durante el yanama, se organizaron
fogatas que creaban un espacio de reunión para estar juntos, narrar
historias, contar anécdotas, en fin, estar nuevamente ahí en su desierto. En
una de esas noches, una mujer “piache”21 realizó una limpieza del territorio
y de todos los que estábamos ahí presentes para llevarse todas las malas
energías. Fue una forma de sanación y de purificación social, una acción de
remembranza sobre el cuerpo social.
21. La Piache es una mujer que tiene poderes sobrenaturales y maneja la comunicación

El último día del cuarto yanama transcurrió en el cementerio de Media Luna
con el fin de acompañar a sus muertos, según dijeron los Wayuu. Ese día no
hubo ninguna conmemoración ni nada parecido, sino simplemente fue volver
a estar con sus muertos. Para los Wayuu, los muertos viven junto a ellos,
algunas veces se les aparecen en los sueños, hablan a través de los vivos o
los sienten transitar junto a ellos, por eso es tan importante velarlos. Uno
de los grandes descontroles sociales que ha traído el conflicto armado para
los Wayuu es el impedimento de velar a los muertos como se lo merecen.
Cuando ocurren desapariciones no se vela el cuerpo, esto atenta contra el
orden social Wayuu y el mundo de los muertos entra en descontrol. “No
hemos llorado a nuestros muertos como se merecen, a los desaparecidos”,
dice Josefa. En junio de 2008 regresaron a realizar la exhumación de algunos
de los cadáveres de la masacre, con el fin de trasladar sus cuerpos al
cementerio de Bahía Portete, ya que el primer paso del retorno es hacer
que los muertos regresen a su territorio. Una escena que deja ver la relación
con los muertos tuvo lugar en Media Luna cuando una niña de más o
menos 15 años limpiaba las tumbas donde están enterradas las víctimas de
la masacre, dejándoles agua y flores a cada una. Ella decía que era la forma
de cuidar a sus muertos para que no sufrieran más.
Como se ha podido ver, los horizontes de expectativa apuntan hacia un posible
retorno a Bahía Portete. Para que ello sea posible, los Wayuu exigen
que el Estado colombiano instale una mesa institucional que garantice al
pueblo Wayuu desplazado en Maracaibo retornar en condiciones de dignidad
y seguridad a su territorio ancestral. También exigen respeto a la
vida y demás derechos fundamentales de las personas que participen en el
proceso de retorno de los desplazados de Maracaibo. Exigen que el Estado
colombiano, a través de sus autoridades judiciales, enjuicie y castigue a los
autores intelectuales y materiales de los asesinatos; que se establezca la
responsabilidad penal e individual así como la responsabilidad política de
los sectores que han financiado al paramilitarismo; que los procesos en curso
no sean trasladados a la jurisdicción indígena, pues se trata de crímenes
de lesa humanidad que no pueden quedar en la impunidad. Los yanamas
han sido los espacios para realizar duelos colectivos, recordar lo sucedido
y volver a habitar, poco a poco, los lugares que quedaron marcados por la ntre el mundo social y el natural; consecuentemente también es curandera.

http://www.memoriahistorica-cnrr.org.co/images/content/memoria_tiempos_guerra.pdf



martes, 24 de noviembre de 2009

MOCHILAS AL VIENTO

por Alfredo Molano Bravo Sunday, Nov. 22, 2009
Primero los persiguen y acorralan, después los asesinan. Pasan los años y con el peso de la culpa en las costillas, les erigen estatuas y monumentos a indígenas, negros y colonos.

En Florencia hay un monumento a los colonos, carne de ganaderos; en Ciénaga, uno a los negros, masacrados por orden de la United Fruit Co., y en Neiva, uno a la Gaitana, bello, por lo demás. El 18 de abril de 2004 fueron asesinados en Portete, por Jorge 40, 12 indígenas wayuu, y desaparecidos 30. Sólo se encontraron cuatro cuerpos destrozados por motosierras. Se demoraron cinco años no para hacerles una estatua, sino para robarles una de sus joyas culturales: la mochila. Como se volvió elegantísimo que las señoras bien vayan a los cocteles con mochilas compradas en galerías que Salvan el Arte, los gringos le pusieron el ojo a esa original y vistosa prenda. Varias entidades llamadas filantrópicas –United For Colombia, Genesis Foundation, Key for Colombia, Fórmula Sonrisas y Give to Colombia— han dado en organizar una noche de gala en Miami bautizada “BeLive”, que “cuenta con el patrocinio de muchas empresas y la participación de grandes personalidades colombianas y del mundo”. La justificación: recolectar fondos para hacer proyectos educativos y de salud, que no serán cosa distinta a una especie de Caballo de Troya de donde saldrán drogas patentadas, cremas de marca y revistas de modas. Una avanzada de la cultura consumista. Las mochilas wayuu serán las invitadas especiales para ser rematadas en pública subasta. Pero no serán –cosa obvia– las tejidas por las mujeres de la etnia, sino las diseñadas por Óscar de la Renta, Calvin Klein, Missoni, Amelia Toro y Silvia Tcherassi. Los dibujos originales que representan sus caminos, sus clanes, sus muertos, la vulva de la vaca, los intestinos del burro, el hígado de la tortuga, serán reemplazados por cuadritos, rayitas, bolitas, adornitos brillantes y, por supuesto, llevarán estampada la firma del autor. Adiós al tejido hecho con fibras de maguey y algodón, a los remates que parecen mandalas, a las gasas con que se guindan, a su peculiar olor a desierto, cabro y trupillo. Un robo cultural, simple y llano. Como tantos otros.

Como el que alguna empresa pirata de modelaje hizo de una airosa niña de los Nukak Makú –un pueblo nómade que ha sobrevivido comiendo en el basurero de San José del Guaviare– para pasearla por las pasarelas junto a esas muñecas de la mafia tan actuales. O como el sombrero vueltiao, tejido originalmente por los indígenas zenú de San Andrés de Sotavento –masacrados por Rodrigo Mercado, alias Cadena– que Uribe convirtió en símbolo nacional junto con los aguadeños y el poncho arriero que le sirven para disfrazarse en los consejos comunales. Se han hecho ricos los hijos del Ejecutivo vendiendo las manillas de cañaflecha elaboradas en Tuchín, Córdoba, por Don Medardo, también indígena zenú. Abusos como la copia mamarrachuda y clasista que hacen las cadenas hoteleras y los concesionarios de parques nacionales de las mantas arahuacas, los pareos emberas o las ruanas guambianas.

Coda: Ophra Winfrey es una de las más prestigiosas presentadoras de televisión gringas. Alguna vez invitó a su programa al no menos famoso Tommy Hilfiger y le preguntó si era cierto que él había dicho: “Si yo hubiera sabido que afro-americanos, hispanos, judíos y asiáticos comprarían mi ropa, no la hubiese hecho tan bonita. Yo desearía que esta clase de gente NO comprara mi ropa, ya que es hecha para una clase superior de gente blanca”. El diseñador respondió con un seco SÍ. Ophra lo echó del estudio. La ley del embudo.

COPYRIGHT © EL ESPECTADOR

miércoles, 11 de noviembre de 2009

LLAMAMIENTO A LA SOLIDARIDAD CON LAS VICTIMAS DE LA MASACRE DE BAHIA PORTETE

CHEMA BALA Y LOS DEMÁS VICTIMARIOS DE LA MASACRE DEL PUEBLO WAYUU EN BAHÍA PORTETE PRETENDEN APARECER COMO VÍCTIMAS

Con mucha extrañeza hemos venido recibiendo correos electrónicos provenientes de la cuenta hijasehijosdelamemoria@gmail.com, en los que presentan COMO VICTIMAS A CHEMA BALA Y A LOS DEMÁS VICTIMARIOS DE LA MASACRE DEL PUEBLO WAYUU EN BAHÍA PORTETE.

JOSÉ MARÍA BARROS IPUANA alias “Chema Bala” fue condenado en Estados Unidos por Narcotráfico, de manera que se busca confundir cuando los remitentes de los correos aluden a que dicha condena “podría clausurar definitivamente las posibilidades de juntar y armar todas la piezas del rompecabezas de manera que se pueda conocer la verdad completa acerca de los hechos y circunstancias que llevaron a su captura, posterior extradición y condena final.

La mezcla entre captura y condena de Chema Bala en Colombia con la extradición y condena en Estados Unidos es perversa. La verdad completa de la captura y la condena en Colombia, está plenamente documentada en los expedientes de la justicia colombiana y en la memoria del pueblo Wayuu de Bahía Portete ultrajado, masacrado y desplazado por su furiosa acción criminal, cometida el 18 de abril de 2004. La verdad completa de la extradición y condena en Estados Unidos reposa en los expedientes de la justicia gringa. La única conexión posible entre estas dos condenas son los intereses de enriquecimiento desmedido de Chema bala quien recurrió al narcotráfico. La masacre de Bahía Portete tuvo por telón de fondo la contradicción entre la mayoría de los habitantes del puerto y su producción artesanal ancestral y la acumulación de riqueza de Chema Bala (ligado al para militarismo), a través del narcotráfico.

Lamentamos que alias Chema Bala haya sido extraditado sin haber purgado la pena en Colombia por la Comisión de graves crímenes contra la humanidad, más no porque su no presencia en Colombia impida conocer la verdad de sus crímenes, que las víctimas de su recorrido criminal ya la conocemos.

Si alias Chema bala hubiese querido colaborar en estos casi 6 años con la verdad hubiera confesado sus crímenes, bien en territorio patrio o en el de los Estados Unidos. Si tuviera voluntad de decir la verdad de lo sucedido, ya habría dicho en donde están los y las desaparecidas de la masacre de Bahía Portete, que es la única verdad que las víctimas no conocemos.

No es cierto que Chema Bala haya rehusado a la ley de Justicia y Paz, sencillamente con su silencio aspiraba a salir bien librado de la justicia colombiana y por una razón incuestionable: incluso a él le causa sonrojo e incomodidad reconocer autoría en la entidad de sus crímenes, traducidos en desapariciones, homicidios, desmembramiento y quema de personas vivas, tortura, violación de la ley wayuu ancestral de protección, aún en la guerra, de las mujeres y los niños, desplazamiento, sevicia, etc.

Deleznable resulta el argumento de las alianzas de nuestros ancestros al que recurren los familiares de Chema bala para justificar su accionar, pues en el mismo tapete y nivel ponen dichas alianzas con las tejidas por Chema bala con los paramilitares. Una cosa son las alianzas de nuestros ancestros en guerra justa, para enfrentar al invasor español, y, otra cosa, son las alianzas de Chema Bala con los paramilitares para masacrar a su propia etnia del pueblo Wayuu y para continuar a manos llenas con el negocio del narcotráfico.

Los familiares de alias Chema Bala se duelen porque las condenas recibidas en Colombia y Estados Unidos significan en la práctica para él una Cadena perpetua. Nosotros nos dolemos porque no sabemos la suerte de nuestras desaparecidas. Nos dolemos por todos nuestros muertos. Lloramos por estos casi seis años de destierro. Pero aún así, altivas y altivos reclamamos justicia y no desmayaremos hasta verlo de retorno a Colombia y purgando la pena impuesta por sus crímenes contra la humanidad.

La familia de alias “Chema Bala” y quienes desde hijasehijosdelamemoria@gmail.com replican sus planteamientos, buscan confundir cuando en un mismo comunicado público dicen que la muerte de sus familiares hace un año ocurrió a manos de redes sicariales subordinadas a grupos armados ilegales derivados del proceso de desmovilización de las AUC.” Y, a renglón seguido, sostienen que “no hay claridad sobre las motivaciones y los responsables de estos homicidios”. Sin embargo, ante algunos medios de comunicación de la región y en diligencia ante la Fiscalía General de la Nación sostuvieron que los familiares de las víctimas de la masacre de Bahía Portete eran los autores de la muerte de los familiares de Chema Bala, ocurrida en noviembre de 2008. Es evidente que su pretensión es torcer la verdad y de victimarios pasar a ocupar el puesto de víctimas.

Cierto puede resultar el dicho de los familiares de alias Chema Bala de haber “sido afectadas por hechos violentos ocasionados por el accionar de grupos armados ilegales”, pero no menos cierto es que alias Chema Bala y buena parte de su familia han formado parte de tales grupos ilegales, razón por la cual algunos se hallan condenados y otros investigados por la fiscalía.

El homenaje (convocado desde hijasehijosdelamemoria@gmail.com) que los familiares de Alias Chema Bala pretenden hacer el próximo 8 de noviembre en Bahía Portete, lo interpretamos como una nueva afrenta a la memoria de las verdaderas victimas del 18 de abril de 2004 y constituye un paso más al repoblamiento paramilitar, hasta ahora infructuoso, que los victimarios han querido hacer de nuestro territorio ancestral abandonado forzosamente, razones por las cuales lo denunciamos y rechazamos.

Convocamos a la Comunidad Internacional , a nuestros hermanos indígenas, a las Organizaciones de Derechos Humanos, a manifestarse en contra de esta nueva agresión a nuestro pueblo y a la memoria de nuestras víctimas.

Exigimos a las autoridades que hagan efectivas las ordenes de captura de las hermanas y demás familiares de alias Chema Bala, comprometidas con la masacre del 18 de abril de 2004, quienes en la actualidad y como Pedro por su casa se pasean por Riohacha y la Alta Guajira haciendo los preparativos para el próximo 8 de noviembre.

Instamos a hijasehijosdelamemoria@gmail.com a aclarar si su devenir está al lado de las víctimas o de los victimarios.

Riohacha, Guajira, Colombia, noviembre 3 de 2009

wayuumunsurat@yahoo.com- akotchijirrawa@yahoo.es

martes, 13 de octubre de 2009

EL BENEFICIO DE INVENTARIO SOBRE LA HISTORIA OFICIAL

COROLARIO

Hoy hace un año que un grupo importante de indígenas WAYUU, acompañados de numerosas personas representativas de varios sectores sociales, caminamos desde Cuatro Vías hasta Riohacha. Esa marcha pacífica la denominamos “LA RUTA DEL SOMBRERO WAYUU Y LA PALABRA” y la hicimos para denunciar precisamente la invisibilización y la manipulación de la HO propiciada por los gobiernos beneficiarios de esa HO. Allí gritamos consignas en defensa de la tierra, de la cultura y de la vida de nuestro pueblo. Este año no hicimos la marcha pero eso no quiere decir que estemos quietos o pasivos. Por el contrario nuestra lucha continúa en otros escenarios pacíficos, pero enarbolando las mismas ideas a las que nunca renunciaremos. ¡!!QUE VIVAN LA DIGNIDAD Y LA RESISTENCIA DE LOS PUEBLOS!!!!.
El “beneficio de inventario” ocurre cuando el heredero dudando que haya heredado más deudas que bienes, prefiere someter la herencia a un inventario antes de decidir si la acepta o no. Esta actitud del heredero lo previene de no caer en el engaño, o como decimos ahora de no “enhuesarse”, es decir, de no someterse a pagar deudas, antes que disfrutar bienes.

Esas mismas actitudes de duda preventiva con beneficio de inventario, debemos aplicarlos a la historia oficial que es aquella que entre otras cosas nos dice, que América fue descubierta el 12 de octubre de 1492. Si hacemos con juicio este ejercicio, seguramente encontraremos más deudas que bienes y más pasivos que activos en la historia oficial, razones más que suficientes para no aceptarla sino.

Empecemos con algunas deudas de la historia oficial:

1-Nunca nos dijo –ni nos dirá- que hoy hace 517 años comenzó la invasión de América por parte de los blancos del norte, que no fue ningún descubrimiento lo que ocurrió aquel 12 de octubre de 1492 porque, desde cuándo si dos grupos de personas se conocen puede decirse que el uno descubrió al otro?. Ahora bien, es cierto que los europeos no sabían que existían América ni los indígenas que la poblaban, pero es que igual, los indígenas tampoco sabían de la existencia de Europa y de sus blancos pobladores. Entonces si queremos hablar de descubrimiento, ese descubrimiento fue mutuo, no fue unilateral.

2-A veces la historia oficial buscando posiciones menos absurdas y más creíbles, nos dice que en aquella fecha lo que hubo fue un “encuentro entre dos mundos”. Sin embargo, con esta elucubración también nos siguen debiendo la verdad porque no hubo ningún encuentro sino un choque. Podría hablarse de encuentro si los europeos hubiesen venido con buenas y amistosas intenciones pero en realidad vinieron a someter a los nativos, a apropiarse ilegítimamente de las riquezas que encontraron y a imponer sus reglas. Es obvio que –aunque la historia oficial no lo diga- esos fines protervos chocaron con la resistencia y la dignidad de los pueblos originarios de América. Resistencia y dignidad que hoy conmemoramos.

3-Esta es una de las deudas más cuantiosas: Nos dice maliciosamente la historia oficial que los europeos fueron muy benevolentes porque nos trajeron la cultura y la civilización, cosas que en ese entonces no habían por estas tierras. De un tajo la HP, perdón la HO (historia oficial), pretende borrar de la conciencia de nuestros pueblos las espléndidas y exuberantes culturas y civilizaciones Maya, Azteca, Chibcha, Tairona, Arawak, Inca, entre otras.

4-La HO finamente elaborada por interesados manipuladores, lo que ha buscado y en muchos casos ha conseguido, es darle prelación, en nuestro origen triétnico, al aporte europeo sobre los elementos valiosos de origen indio y negro. Es la misma prioridad que le dan al Norte sobre el Sur y al capitalismo salvaje, venido del norte, sobre los modos de producción comunales que existieron en la mayoría de los pueblos originarios de América y del Sur.

No hay que dejarse engatusar de la HO, busquemos nuestras raíces, es decir seamos radicales. Retomemos críticamente el ideario de Bartolomé de Las Casas, seguramente así encontraremos muchas de las verdades y razones que necesitamos para ser auténticamente felices.
En su obra “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, escrita en 1552, el Obispo Fray Bartolomé de las Casas, dijo: “La provincia de Sancta Marta era tierra donde los indios tenían muy mucho oro, porque la tierra es rica y las comarcas, e tenían industria de cogerlo. Y por esta causa, desde el año de mil y cuatrocientos y noventa y ocho hasta hoy, año de mil e quinientos e cuarenta y dos, otra cosa no han hecho infinitos tiranos españoles sino ir a ella con navíos y saltear e matar y robar aquellas gentes por robarles el oro que tenían y tornábanse en los navíos que iban en diversas e muchas veces, en las cuales hicieron grandes estragos y matanzas e señaladas crueldades, y esto comúnmente a la costa de la mar e algunas leguas la tierra dentro, hasta el año de mil e quinientos e veinte y tres. El año de mil e quinientos e veinte y tres fueron tiranos españoles a estar de asiento allá; y porque la tierra, como dicho es, era rica, suscedieron diversos capitanes, unos más crueles que otros, que cada uno parecía que tenía hecha profesión de hacer más exorbitantes crueldades y maldades que el otro, porque saliese verdad la regla que arriba pusimos…El año de mil e quinientos e veinte y nueve, fué un gran tirano muy de propósito y con mucha gente, sin temor alguno de Dios ni compasión de humano linaje, el cual hizo con ella tan grandes estragos, matanzas e impiedades, que a todos los pasados excedió: robó él y ellos muchos tesoros en obra de seis o siete años que vivió. Después de muerto sin confesión, y aun huyendo de la residencia que tenía, suscedieron otros tiranos matadores y robadores, que fueron a consumir las gentes que de las manos y cruel cuchillo de los pasados restaban. Extendiéronse tanto por la tierra dentro, vastando y asolando grandes e muchas provincias, matando y captivando las gentes dellas, por las maneras susodichas de las otras, dando grandes tormentos a señores y a vasallos, porque descubriesen el oro y los pueblos que lo tenían, excediendo como es dicho en las obras y número e calidad a todos los pasados; tanto que desde el año dicho, de mil e quinientos y veinte y nueve hasta hoy, han despoblado por aquella parte más de cuatrocientas leguas de tierra que estaba así poblada como las otras”.
Sobre Cartagena de Indias, escribió: “Esta provincia de Cartagena está más abajo cincuenta leguas de la de Sancta Marta, hacia el Poniente, e junto con ella la del Cenú hasta el golfo de Urabá, que ternán sus cient leguas de costa de mar, e mucha tierra la tierra dentro, hacia el Mediodía. Estas provincias han sido tractadas, angustiadas, muertas, despobladas y asoladas, desde el año de mil e cuatrocientos y noventa y ocho o nueve hasta hoy, como las de Sancta Marta, y hechas en ellas muy señadas crueldades y muertes y robos por los españoles, que por acabar presto esta breve suma no quiero decir en particular, y por referir las maldades que en otras agora se hacen”.
Esto escribió sobre el Nuevo Reino de Granadas: “El año de mil y quinientos y treinta y nueve concurrieron muchos tiranos yendo a buscar desde Venezuela y desde Sancta Marta y desde Cartagena el Perú, e otros que del mesmo Perú descendían a calar y penetrar aquellas tierras, e hallaron a las espaldas de Sancta Marta y Cartagena, trecientas leguas la tierra dentro, unas felicísimas e admirables provincias llenas de infinitas gentes mansuetísimas y buenas como las otras y riquísimas también de oro y piedras preciosas, las que se dicen esmeraldas. A las cuales provincias pusieron por nombre el Nuevo Reino de Granada, porque el tirano que llegó primero a esas tierras era natural del reino que acá está de Granada. Y porque muchos inicuos e crueles hombres de los que allí concurrieron de todas partes eran insignes carniceros y derramadores de la sangre humana, muy acostumbrados y experimentados en los grandes pecados susodichos en muchas partes de las Indias, por eso han sido tales y tantas sus endemoniadas obras y las circunstancias y calidades que las afean e agravian, que han excedido a muy muchas y aun a todas las que los otros y ellos en las otras provincias han hecho y cometido”.
Sigamos el sendero del antropólogo Osvaldo García Goyco, quien al referirse al Parque de Caguana en Puerto Rico, ha dicho: "Aquello es mucho más que un simple lugar de importancia religiosa o de mero entretenimiento para los indígenas. Se cree que nuestros indios apenas sabían contar hasta veinte, utilizando los dedos de las manos y los pies, pero se demuestra que ya ellos utilizaban el calendario de los 365 días del año al ver como la posición de las plazas demuestra una relación entre los juegos de pelota que allí se jugaban y los movimientos solsticiales y equinocciales del sol". Según García Goyco, sus estudios "comprueban que este parque ceremonial es un gigantesco computador solar, donde los indios medían y señalaban las estaciones del año, conocimientos que les servían para las siembra de sus cosechas".
Como apoyo a su tesis, García Goyco menciona al arqueólogo Edward Seller, quien ya había propuesto que el juego de pelota de los mayas e indígenas de Meso América (llamado Pok-ta-pok y Tlachtli) tenían una significación ritual en la cual la bola utilizada era un simple símbolo solar.
Por WILDER NAVARRO QUINTERO.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Primer FORO DEPARTAMENTAL DE MEMORIA HISTORICA DE LOS INDIGENAS Y SECTORES SOCIALES VICTIMAS DEL CONFLICTO ARMADO


INVITACION



En Riohacha, Guajira el 25 de septiembre del 2009.



Se llevara acabo el primer foro departamental de memoria historica de los indigenas y sectores sociales victimas del conflicto armado, en el centro cultural a las 2: 30 pm y luego a las 6: 30 pm se llevara acabo una marcha de silencio con faroles blanco terminando en la plaza almirante padilla realizando un acto simbolico toda la noche con velas recordar y narrar lo vivido para nunca olvidar a los seres querido que cerraron sus ojos por culpa de las balas de los paramilitares que han marcado la historia de un pueblo, una familia, con sus acciones violentas pero siempre nuestros muertos viviran por siempre en nuestra memoria y corazones.

jueves, 17 de septiembre de 2009


RESOLUCIÒN EL PRIMER ENCUENTRO BINACIONAL DE MUJERES WAYUU.

Paraguaipoa, 5 de Septiembre de 2009


En continuidad de la agenda de la I Cumbre Continental de Pueblos Mujeres Indígenas de Abya Yala. Nosotras las Mujeres indígenas wayuu. En el marco del día Internacional de la Mujeres Indígenas día que fue instituido en honor a la heroína indígena Bartolina Sisa, valerosa mujer, indígena y guerrera, quien por haberse opuesto a la dominación y la opresión de los conquistadores fuera asesinada por las fuerzas realistas españolas el 5 de Septiembre de 1782 en la Paz Bolivia. Fecha que conmemoramos con orgullo y con dignidad, y nos convocamos para el Primer Encuentro Binacional de Mujeres Wayuu; para redefinir nuestras luchas y expectativas por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas wayuu y en especial de las mujeres.


Declaramos
- Exigir a los Gobiernos que ratifiquen y cumplan los diferentes Tratados y Convenios Internacionales que buscan proteger y garantizar nuestros Derechos como Pueblos y Nacionalidades Indígenas.


- Exigimos a las Naciones Unidas asuman los mandatos emanados de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas pare que garanticen la promoción y el cumplimiento de los tratados internacionales que protegen los derechos humanos de nuestros Pueblos Indígenas


-Exigimos a los Gobiernos de los EE.UU. y de Colombia el respeto por el territorio ancestral wayuu, por sus pretensiones de instalar Bases Militares en nuestro territorio sagrado. Establecido en el convenio 169 de OIT-


Exigimos a los Gobiernos el reconocimiento a los territorios indígenas como Estados Plurinacionales para que posibiliten el ejercicio pleno de los derechos colectivos y respeten la libre determinación de los pueblos como nacionalidades originaria


- Exigir al Gobierno de Colombia el respeto por la vida, por los derechos humanos, la no criminalización de las protesta y lucha de los pueblos indígenas, el tratamiento político con medidas urgente a la problemática de las mujeres wayuu de Colombia, donde son afectadas por la política del paramilitarismo, y que cesen su política violenta hacia los pueblos indígenas implementado a través de la represiones, persecuciones, asesinatos y legislaciones arbitrarias contrarias al estado de derecho. (Ley de Justicias y Paz)


-Hacer un llamado a los hermanos wayuu para que no abandonen por ningún motivo nuestro territorio ancestral


- Rechazamos la política minera de los Gobiernos en las comunidades indígenas y exigimos la anulación de los Mega proyectos en los territorios indígenas para la explotación y exploración tales .carbón, petrolera, , Hidroeléctrica,.


-Condenamos la destrucción del medio ambiente provocada por el actual modelo capitalista de desarrollo y exigimos el respeto de nuestro entorno natural y la inviolabilidad de nuestros territorios ancestrales


-Solicitar a los gobiernos de Colombia y Venezuela financiamientos de proyecto de desarrollo en etnoturismo y ecoturismo.


-Buscar alianza estratégicas con Organismos Internacionales que patrocinen la defensa de los derechos humanos a los pueblos indígenas, con financiamientos de proyectos etnoeducativos, culturales y económicos para dignificar la vida de los wayuu.


- Solicitar al Ministerio del Interior y Justicia de Colombia la revisión del proyecto de Akuaipa Waimakat sobre la Casa de justicia para los Putchipu (palabreros), por no tener la aprobación de la junta mayor autónoma de los palabreros y de las comunidades o rancherías indígena wayuu.


- Los proyectos etnoeducativo wayuu de Colombia se debe difundir más en las rancherías para su ejecución y al mismo tiempo debe tener una buena supervisión para evaluar su avance. Y en Venezuela sobre el proyecto de Ley Especial de Educación Indígenas, se tienen que promover las consultas dentro de las comunidades indígenas conjuntamente con los docentes interculturales y la Organización CONIVE.


- El desarrollo de la etnoeducación deben ser trabajadas con lo presencia de los ancianos y lideres indígenas para trasmitir sus conocimientos ancestral a los niños y niñas, para contribuir con la educación propia.


-Implementar educación intercultural en todas las modalidades, y niveles educativos, el idioma y los atuendos típicos como uniformes escolares deben prevalecer en las escuelas indígenas tanto para niñas y niños, en Venezuela y en Colombia
La enseñanza desde el hogar debe ir de la mano con la formación que se imparte en las escuelas indígenas


. Crear mecanismos de entendimientos con los entes gubernamentales para facilitar el ingreso de los estudiantes indígenas hablantes de su idioma materno en las instituciones técnicas y universitarias. En Venezuela y en Colombia


- Fortalecer el acceso a la educación superior a través de los convenios internacionales con las demás naciones que quieran cooperar con estos acuerdos, tomando como referencia “el convenio Andrés Bello


- Hacer convenios para becas a estudiantes indígenas hablantes de su idioma materno, en el extranjero.


- Promover un encuentro binacional de docentes etnoeducadores wayuu


- Crear una red de jóvenes indígenas que respalden el trabajo social y voluntario, con proyección en cada una de las carreras que estudien.


- Promover un encuentro binacional de jóvenes wayuu


-Exhortar a los hermanos wayuu para que no abandonen nuestra de medicina tradicional wayuu, ya que estos medicamentos se ha perpetuado en nuestro pueblo indígenas por miles de años y sus resultado han sido muy satisfactoria.


-Desarrollar estrategias de formación para las nuevas generaciones que quieran aprender y conocer sobre la medicina tradicional wayuu y así mantener viva nuestra identidad de generación en generación.


- Los indígenas wayuu estudiantes de medicina deben tener especializaciones en medicina tradicionales wayuu por ejemplo: en el área de traumatología, odontología, prenatal, pediatría, otros


- Creación de laboratorios médicos para la elaboración de medicamentos naturales a base de plantas, con la participación de los outsuu y médicos wayuu para la producción de medicamentos tanto para hermanos wayuu y el público en general..


-Para el 4 de Octubre de 2009, realizar el II Encuentro Binacional Mujeres Wayuu en la población de Paraguachòn. Para la elección de junta directiva de la Organización Binacional de Mujeres Wayuu

viernes, 14 de agosto de 2009

CAMPAÑA POR EL TERRITORIO

Compañer@s las organizaciones que intregan la Ruta Del Sombrero Wayuu y la Palabra agradece todo el apoyo incondiciònal en esta campañara por el TERRITORIO Y LA PERVIVENCIA del pueblo wayuu.

Hoy día, Avanzamos hacia un consenso representativo de todos los pueblos indígenas y demás sectores sociales vulnerables alrededor de los derechos y deberes fundamentales, que como pueblos originarios, aportamos a la construcción del país desde la total restitución de nuestra autodeterminación y alcanzar la unidad en la diversidad. Nuestros territorios siguen en la mira de las grandes transnacionales, que tratan de arrebatarnos nuestra dignidad y cercenarnos culturalmente de manera lenta y gradual por intermedio de las políticas que desde el orden central se han venido tejiendo para seguir consolidando el capital extranjero con la única salida de ver despejado nuestros territorios, de “indios que se oponen al desarrollo social y económico de la nación Colombiana”.
En este contexto exponemos los objetivos específicos de nuestra convocatoria; alzamos la voz en contra del proceso neoliberal del TLC; contra el proceso de privatización de los territorios de reserva natural dentro de resguardos indígenas y rechazo a los megaproyectos; no a la instalación de la base militar norteamericana en la Guajira; la expulsión de las bandas paramilitares de las rutas de la alta Guajira; la derogación del decreto 3038 que lesiona nuestras actividades comerciales; respeto a los sitios sagrados; dar cumplimiento y garantía a los compromisos pactados a través de la ley sama (salinas de manaure); No a la Privatización de la Educación Pública; No a la comercialización de la salud.
Las políticas estatales para la apertura de espacios de energías alternativas (Eólica y solar) y fósiles, consorcios hoteleros y turísticos en la alta Guajira, las constantes violaciones a los derechos humanos, y todo tipo de violencia contra la población civil que se dan en los territorios ocupados ancestral y tradicionalmente por indígenas, campesinos, afrodescendientes y demás sectores vulnerables.Son muchas las realidades que en los actuales momentos deben ser tratados en el marco de un análisis y reflexión desde la cotidianidad, para que desde esa realidad asumamos una postura de defensa de los recursos naturales, a las relaciones fronterizas que definen los aspectos económicos y culturales, a una educación intercultural y bilingüe para que sea asumida desde las organizaciones a través de sus respectivas autoridades tradicionales, porque desde allí se debe iniciar un proceso de liberación de actores ajenos en nuestros territorios, porque todo este conjunto de inequidades administrativas y jurídicas hacen daño desde nuestras perspectivas en continuar trabajando de manera incansable para el logro de un país que permita el andamiaje de viabilizar nuestra diferencia en medio de la diversidad.

CAMPAÑA POR EL TERRITORIO.

I ENCUENTRO BINACIONAL DE MUJERES WAYUU POR LA IDENTIDAD Y EL TERRITORIO


Tener un espacio propio de las mujeres wayuu, para discutir y unificar criterios, propuestas y metas para garantizar la pervivencia del pueblo wayuu.

la organizacion wayuumunsurat, mujeres tejiendo paz ha venido trabajando en la visibilizacion de la problematica de las mujeres wayuu, quienes han sufrido encarne propia el conflicto armado de los grupos paramilitares, pero siempre resaltando nuestros usos y costumbres para enzeñarle a la humanidad la importancia de la mujer en todo el sentido de la palabra, ya que somos quienes damos vida, somos protectoras de vida, conservamos y aprendemos de nuestras abuelas los valores que nos representa el ser mujer wayuu.

En el primer encuentro Binacional de Mujeres por la identidad y el territorio.
Aprenderemos de todas esas mujeres valiosas que participaran expresando su experiencia, sabiduria yvalores.

Debora Barros Fince.

lunes, 10 de agosto de 2009

ENCUENTRO DE PUTCHIPU - PALABRERO

LOS PUTCHIPU CON LA ESENCIA DE LA PALABRA
El 7,8y 9 en Guarero, Venezuela

la palabra es el don de buscar la paz, en los hogares de la nacion wayuu, como un mecanismo de autonomia para resolver los conflictos.
Durante los tres dia del evento escuchando y analizando a cada uno de los putchipu expresaban la importancia de la lengua materna, como una responsabilidad de los padres de enzeñar todas las costumbres a sus hijos, es muy importante como ellos explicaban la importancia del dialogo para la reconciliacion y con unos principios muy claros del compromiso asumidos por cada uno de los putchipu.
Las mujeres de la org wayuumunsurat, mutepaz felices de esta nueva experiencia de compartir con los putchipu sus saberes ancestrales.
Debora Barros.

jueves, 6 de agosto de 2009

Consulta Previa, una estrategia para proteger el patrimonio natural y cultural

La consulta se fundamenta en el derecho a la participación, el consentimiento previo, libre e informado en la libre determinación de los pueblos para que, en virtud de ese derecho, establezcan su condición política y logren su desarrollo sociocultural.
Es necesario avanzar en el fortalecimiento de la Consulta Previa y en el consentimineto previo, libre e informado

Por: Gloria Amparo Rodríguez * Especial para la Onic.
lunes 3 de agosto 2009.

El tema de la Consulta Previa, quizás, ha sido uno de los más controversiales en Colombia, no obstante que este mecanismo de participación está concebido para la protección de la integridad cultural, social y económica de los pueblos indígenas y los demás grupos étnicos cuando se van a tomar decisiones que puedan afectarles. Es éste un valioso instrumento que permite impulsar el respeto por los derechos humanos y colectivos de los pueblos indígenas como son el derecho al territorio, a la identidad, a la autonomía, a la participación plural y, en general, a sus Planes de Vida.

Actualmente la situación de los pueblos indígenas es muy compleja. La misma Corte Constitucional ha señalado que están en peligro de ser exterminados física y culturalmente por el conflicto armado interno y que han sido víctimas de gravísimas violaciones de sus derechos fundamentales, individuales y colectivos y del Derecho Internacional Humanitario, lo cual ha repercutido en el desplazamiento forzado individual o colectivo de los indígenas.
Según el Auto 004 de 2009 emanado de la Corte, algunos de los pueblos indígenas de Colombia están en riesgo de desaparición; son desplazados, confinados; presentan una progresiva disminución de la población; son afectados por los cultivos de uso ilícito en sus territorios donde además, se evidencia una débil presencia institucional.

A lo anterior, se adiciona el hecho que en el país se planea realizar diversos proyectos de minería, viales, de agrocombustibles, hidrocarburos, entre otros, que ponen en riesgo y generan conflictos a los pueblos indígenas. En atención esta situación, en especial por el tema de desplazamiento como consecuencia del conflicto armado, la Corte Constitucional ha ordenado que se diseñe e implemente un Programa de Garantía de los Derechos de los Pueblos Indígenas y 34 planes de salvaguarda para igual número de pueblos afectados por este flagelo.

Estos planes de salvaguarda étnica deben responder tanto en el ámbito de la prevención del desplazamiento forzado como de la atención a sus víctimas, a la crítica situación para cada uno de estos pueblos y deben ser debidamente consultados en forma previa con las autoridades de cada una de los pueblos beneficiarios, de conformidad con la Constitución Política y el Convenio169 de la OIT, buscando que la participación sea efectiva y respetuosa de la diversidad etnocultural.
El panorama presentado nos indica que la solución de las dificultades que encontramos en relación con la consulta previa, amerita la construcción conjunta de salidas que partan de un trabajo amplio, profundo y prospectivo para entender al otro, sus visiones y requerimientos sobre este mecanismo, sobre su alcance y la manera como debe desarrollarse.

La consulta previa no es simplemente un requisito, las experiencias vividas nos dejan como enseñanza la necesidad de realizar procesos adecuados porque estos tienen repercusiones inmensas en lo social, económico y cultural dentro de los pueblos indígenas.

Es necesario que las instituciones y los ejecutores de los proyectos, aborden el tema de consulta previa desde la visión de los derechos humanos y no como un mecanismo para sencillamente viabilizar o darle aprobación a los proyectos. Para esto es importante tener en cuenta la Declaración de los Pueblos Indígenas, emitida por la ONU en septiembre de 2007, que responde a un consenso internacional y con la cual los indígenas de Colombia se sienten plenamente reconocidos.

La consulta previa se fundamenta en el derecho a la participación y, el consentimiento previo, libre e informado se fundamenta en la libre determinación de los pueblos para que, en virtud de ese derecho, se establezca su condición política y logren libremente su desarrollo económico, social y cultural. Por eso la Declaración de Pueblos Indígenas debe ser adoptada sin restricciones como lo han hecho la gran mayoría de países.

En conclusión, la consulta previa no es sólo un mecanismo jurídico, es más un proceso colectivo que como lo han planteado los pueblos indígenas, debe permitir la oportunidad a su propio desarrollo, la posibilidad de decidir sobre el uso y manejo de los recursos naturales existentes en sus territorios, teniendo en cuenta además, que para estas comunidades existen principios y fundamentos innegociables, que de acuerdo con sus tradiciones culturales no pueden comercializarse, como es el caso del territorio que implica en última, su pervivencia como pueblo.
En este sentido, es necesario que el proceso de consulta sea enmarcado dentro de una estrategia que tenga en cuenta la necesidad de proteger tanto nuestro patrimonio natural como cultural. El desafío entonces, es lograr el diálogo entre lenguajes, cosmovisiones y modelos de desarrollo diferentes y la consulta previa es un lugar propicio para ello.

Directora Especialización y Línea de Investigación en Derecho Ambiental, Facultad de Jurisprudencia, Universidad del Rosario

lunes, 27 de julio de 2009

Organizaciones sociales e indígenas apoyan movilización legítima del pueblo wayuu de Manaure, Guajira


Para reclamar los derechos a la salud, educación y saneamiento básico, más de 2.000 hermanos indígenas wayuú de Manaure, La Guajira, decidieron tomarse pacíficamente la Troncal del Caribe el 21 de julio en horas de la madrugada. Con la firmeza de la palabra los indígenas ejercen su derecho a la autonomía y a una vida digna desde su cosmovisión ancestral en defensa del territorio.

Centenariamente, el pueblo wayuú ha padecido la exclusión económica, social y política que les impide el desarrollo de una vida digna. Por ello, después de tanto silencio, han decidido hacer uso de las vías de hecho para que los gobiernos Nacional, Departamental y Local den respuestas a las injusticias y problemáticas por las que atraviesan los indígenas de la Guajira.

Desde hace varios años los gobiernos nacionales y locales han incumplido los acuerdos suscritos con las organizaciones wayuú, como el acuerdo de 1991 con los salineros para darle viabilidad a que sean los charqueros quienes ejerzan sus derechos territoriales. En octubre de 2008 se firmó otro acuerdo sobre la restitución de derechos y respuestas reales a problemas de salud, educación y al territorio, que también ha sido incumplido. Los wayuu siempre han tenido disposición para dialogar y negociar con el gobierno, pero las sucesivas demandas han sido desconocidas e irrespetadas por todas autoridades que han prometido cumplir con los acuerdos.

Además del olvido gubernamental, los indígenas wayuu continúan sufriendo los atropellos de los grupos armados ilegales que operan en las zonas de la Alta y Baja Guajira, violencia que pretende borrar la estirpe y la oportunidad histórica de una verdadera integración entre los pueblos de la Guajira con base en el respeto y la tolerancia.

Por eso, el Keras Jolü/Basta Ya debe irradiarse hacia todos los rincones del territorio wayuú para expresar el descontento y sus propuestas:

1. Convocamos una mesa regional de los pueblos indígenas de La Guajira con el Gobierno Nacional y con la participación de la comunidad internacional como veedora, para discutir sobre las realidades sociales, económicas, territoriales, culturales y políticos que aquejan a los pueblos indígenas de La Guajira.

2. Exigimos al Gobierno Nacional el retorno de los desplazados que se encuentran en Maracaibo, República Bolivariana de Venezuela, víctimas del conflicto armado en territorio wayuu de la Alta Guajira, sobrevivientes de la masacre de Bahía Portete. Así mismo, una política dirigida a realizar la justicia, la verdad y la reparación para las víctimas, ajustada a los parámetros culturales indígenas y al marco legal Constitucional colombiano.


3. Reclamamos la restitución ecológica de parte de las empresas transnacionales que a lo largo de la historia han explotado las minas de carbón de El Cerrejon.


4. Alertamos a la comunidad nacional e internacional acerca de las afectaciones por la construcción de la represa del río Ranchería y por el desvío del cauce de dicho río como un objetivo de la transnacional El Cerrejón para la explotación carbonífera. Demandamos realizar un informe objetivo sobre cómo se vive y cómo se explotan los espacios propios de la comunidad wayuú.

Las organizaciones sociales congregadas en la Ruta del Sombrero Wayuu y la Palabra, manifestamos nuestro apoyo a las demandas presentadas por las organizaciones wayuu. Y exhortamos a las diferentes organizaciones indígenas de La Guajira a que desde la palabra reflexiva del mundo que deseamos constituir, asumamos una unidad en defensa de los intereses de los wayuu, y de todo el territorio, asediado por intereses extranjeros y por políticas públicas y proyectos etnoturísticos que no garantizan la conservación ambiental y de su estructura social.

Riohacha, 25 de julio de 2009

ORGANIZACIÓN WAYUU MUNSURAT
ORGANIZACIÓN WAYUU PAINWASHI
ASOCIACION DE AUTORIDADES TRADICIONALES EJEPENAJIRRAWA
RED DE MUJERES DEL CARIBE
ASOCIACION DE AUTORIDADES TRADICIONALES AKOTCHIJIRRAWA
ASOCIACION WAYUU JIMARI
CACHACA 1
VILLA FATIMA
KALINATAIN
SOLIBITA
SOLDADO PARATE BIEN
Email: sombrerowayuuypalabra@yahoo.es
Teléfonos ofic. y fax: 0957282699, 3102388988, 3012692958, 3004229793

viernes, 24 de julio de 2009

COMUNICADO DE APOYO A MOVILIZACIÓN DE HERMANOS WAYUU DEL MUNICIPIO DE MANAURE



Las organizaciones indígenas y sociales congregadas en el Movimiento social y comunitario Ruta del Sombrero Wayuu y la Palabra, manifestamos nuestro apoyo y solidaridad a la toma efectuada por los Compañeros wayuu del Municipio de Manaure iniciada desde el día martes 21 hasta las 12:00 am del día 23 de Julio en los distintos puntos de la troncal del Caribe, como en la vía férrea que transporta el carbón desde la mina hasta Puerto Bolívar, el punto del kilometro 24 específicamente en el corregimiento de Aremasain, el kilometro 16 en la Comunidad de la Gloria y el kilometro 7 que de Riohacha conduce a Maicao.

La toma de los compañeros Wayuu de Manaure denominada Kerraas Jolu-Basta Ya, es una manifestación más del despertar de un Pueblo, que ve como cada día los gobernantes locales de turno son corruptos y cómplices de multinacionales y proyectos disfrazados de “desarrollo” saquean y empobrecen mas nuestra tierra, Kerraas Jolu dice Basta ya a todas esas formas de discriminación que hacen del hijo de Mma (Madre tierra) un mendigo al interior de esta península llena de riquezas robadas.

Kerraas Jolu, sigue forjando el bienestar de un Pueblo y despertando cada día la conciencia que permitirá la pervivencia de nuestro pueblo, es una iniciativa que hace parte de la movilización autónoma de las autoridades tradicionales y organizaciones del Resguardo Alta y Media del Municipio de Manaure por la reclamación justa de sus derechos en temas de Educación, Autonomía Territorial, Salud y Seguridad Social en general, a la media noche del día 23 de Julio se dio por terminada la mesa de dialogo entre los promotores de la toma y representantes del gobierno Nacional, Departamento de la Guajira y el Municipio de Manaure finalizada con la firma de un acuerdo en los puntos tratados.

Hacemos un llamado de atención al gobierno departamental para que cumpla los compromisos pactados con las autoridades tradicionales y organizaciones wayuu, ya que los compromisos pactados por este gobierno el pasado 13 de octubre del 2008 con el movimiento Ruta del Sombrero Wayuu y la Palabra aun no han sido cumplidos.
Apoya: Asociación de autoridades ejepinajirrawa,organizacion wayuu painwashi, red de mujeres del caribe, fumicrigua, cachaca 1, asociación akotchijirrawa, soldado parate bien, valle del palashi, organizacion wayuumunsurat,mujeres tejiendo paz, cerritos, comunidad kalinatain, comunidad solivita, villa fatima,
Riohacha, guajira 24 de julio de 2009.

miércoles, 22 de julio de 2009

PRIMER TALLER COMUNICACIONES



lA ORGANIZACION WAYUUMUNSURAT,MUJERES TEJIENDO PAZ, PARTICIPAMOS EN EL PRIMER TALLER DE COMUNICACIONES EN TAGANGA,SANTAMARTA POR EL GRUPO DE RED DEL CARIBE,EN EL CUAL LOGRAMOS OBTENER UN MAYOR CONOCIMIENTO Y APRENDIZAJE EN LOS TEMAS RELACIONES. RADIO, WEB ETC.LA ORGANIZACION ASUMIDO EL COMPROMISO DE TRANSMITIR LO APRENDIDO A OTRAS ORGANIZACIONES TEJIENDO UNA RED DE COMUNICACIONES

jueves, 18 de junio de 2009

PRIMER TALLER DE MEMORIA HISTORICA DE BAHIA PORTETE JUNIO 5-6

NOS ENCONTRAMOS DESPLAZADOS EN MARACAIBO, PERO SOMOS DE LA GUAJIRA COLOMBIANA, ESTA BANDERA SIGNIFICA NUESTRO RETORNO PRONTO A NUESTRO TERRITORIO ANCESTRAL BAHIA PORTETE.

LA COMUNIDAD TEJIENDO LA TELARAÑA,WALE´KERA DE LOS PENSAMIENTOS, UNIDAD,FORTALEZA, RECUERDOS DE HISTORIA Y GENERACION
LA SONRISA DE ESTOS JOVENES TRANSMITEN TRANQUILIDAD Y PAZ.

miércoles, 27 de mayo de 2009

QUE HABLE MANCUSO

Por Horacio Serpa



Salvatore Mancuso quiere hablar. Ha mandado toda clase de mensajes. El último se lo dio a la senadora Piedad Córdoba y a Iván Cepeda, con quienes se entrevistó en una cárcel privada en Washington.

Mancuso quiere revelar los nombres de quienes financiaron, apoyaron, estimularon y lideraron el proyecto paramilitar, especialmente políticos, militares, empresarios, ganaderos, dirigentes gremiales, periodistas. Gente que sembró de terror a Colombia y fue cómplice del exterminio de pueblos enteros, con la excusa de una cruzada anticomunista.

Mancuso denunció su extradición y la de los demás miembros de la cúpula paramilitar como una jugada para callarlos y evitar que sus revelaciones lleven a los tribunales a mucha más gente.

Con los jefes paramilitares en las prisiones de Estados Unidos sus exaliados respiraron tranquilos por algún tiempo. Sin embargo, deben estar temblando al saber que no podrán seguir posando como gente de bien cuando la verdad salga a flote y la justicia los llame a rendir cuentas.

Colombia ha sido víctima de una conspiración antidemocrática, terrorista, que se tomó el poder político, económico y social, y estableció una cultura mafiosa de desprecio por la vida y de intolerancia a las ideas ajenas. Una conspiración que ha permitido que en gran parte del territorio el poder local y regional esté en manos de los paramilitares y sus aliados, que se apoderaron del DAS, infiltraron el Congreso, la Fiscalía, la Procuraduría y algunas instancias gubernamentales.

Cuando Mancuso dijo en 2002 que las AUC tenían un 35 por ciento del Congreso, muchos creyeron que era un cañazo. La historia demostró que sus tentáculos fueron más allá. Los congresistas, diputados, concejales, alcaldes y gobernadores que hicieron pactos con las AUC han sido conocidos por la opinión pública y los jueces. Millones de votos se obligaron y centenares de crímenes se cometieron. Si hubieran prestado atención a mis denuncias, todo este horror se hubiera evitado.

Aún en el 2006 forzaron elecciones, como lo demuestran las últimas medidas de aseguramiento.

El fenómeno paramilitar está lejos de acabarse. Las llamadas bandas emergentes dominan el negocio del narcotráfico y siembran de terror los campos y las ciudades. Las víctimas siguen reclamando verdad, justicia y reparación.

Colombia entera debe exigir la verdad, sin la cual no habrá reconciliación, ni paz. Los demócratas y la comunidad internacional, tenemos la obligación de denunciar y luchar hasta el final para desmontar el Estado mafioso y paramilitar que por la fuerza, el terror y el odio nos han querido imponer los señores de la guerra y la tierra arrasada. Los falsos positivos, las fosas comunes, el desplazamiento forzado, las interceptaciones telefónicas ilegales, no pueden seguir marcando nuestro destino.

Hay que garantizar que los jefes paramilitares digan sus verdades, que ya conocen las autoridades norteamericanas, desea la Corte Penal Internacional y reclaman las víctimas en Colombia. Revelaciones que deberán quitarle la máscara a quienes inventaron el engendro paramilitar y siguen en la impunidad. El mundo espera la verdad, por cruda y dramática que sea.



Bogotà D.C., 26. de Mayo de 2009