Con un liderazgo apto, y determinacion firme para defender los derechos humanos,el respeto de la dignidad humana,la equidad, trabajar por las mujeres que han sido el blanco y han sufrido, por las victimas de las comunidades indigenas de la sociedad civil en marco del conflicto armado, la autodeterminación de los pueblos y el desarrollo social, comprometiéndonos a luchar por la unidad nacional y la solidaridad con tod@s, junto a los hermanos no indígenas solidarios a nuestra causa.
domingo, 31 de julio de 2011
BAHIA PORTETE ESPERA EL RETORNO
FACOSTA2511.BLOGSPOT.COM
“Nuestro cementerio no tenía muertos por violencias,
Sino por enfermedad y vejez, Portete es territorio de paz”
Debora Barros
El mes de Abril de 2004 inesperadamente trajo un abrupto episodio de violencia para la comunidad de Bahía Portete en la alta Guajira, se ha escrito mucho al respecto y siguen miles de preguntas sin respuestas y el territorio ancestral aún no se recupera del suceso traumático; hoy quiero concentrar estas letras en homenaje a las víctimas y a las lideresas que en medio de la exigencia han tenido que reservar el dolor para continuar la lucha por el respeto de sus derechos como seres humanos y comunidad indígena.
Es lamentable saber que la comunidad de Bahía Portete padeció un estilo de masacre con una característica relevante y mayormente dolorosa: la violencia contra las mujeres, como en un interés de los victimarios por desarraigar el liderazgo femenino y con ello matar esperanzas.
Tuve la oportunidad de caminar el territorio y ver el escenario desolado que dejó la violencia, he escuchado relatos de los sucesos y he sido testigo social de la gestión humanitaria que se les ha encomendado y han liderado tres mujeres: Carmen Fince, Debora y Telemina Barros, las he escogido a ellas (sin intención de excluir a otros líderes) como representantes de un pueblo que clama por lo que le pertenece ellos no piden nada que les sea impropio, ellos quieren retornar a su territorio ancestral porque ahí nacieron, crecieron y desconocidos (“conocidos”) los expulsaron, son desplazados del dolor de la guerra o de la envidia del poder, son ejemplo de resistencia y buscadores de la verdad, aun no pierden la esperanza de la justicia, ellos quieren recuperar su espacio natal y que se les respete el regalo sagrado de la vida.
Debora, Telemina y Carmen representan a un pueblo que incansablemente desde ese oscuro abril de 2004, solicitan la posibilidad de retornar y reverdecer el territorio que les pertenece por naturaleza, esto para que sus corazones cargados del dolor de la muerte y la desaparición de sus seres queridos recuperen un poco la tranquilidad en razón de volver a habitar su espacio; sé que la nobleza del pueblo nativo de bahía Portete espera con cordura volver a caminar la fina arena de su territorio y permitir así que las almas sagradas de sus muertos encuentren paz en el más allá.
En este sentido, no se trata de un retorno para recobrar unos bienes materiales como el pensamiento occidental lo haría, esto trasciende a lógicas espirituales y del SER, el pueblo de Portete busca volver a coexistir en armonía con su territorio, sus muertos y sus vivos, pero sobre todo lograr que las almas encuentren la calma y dejen de penar por causa de tantos actos de injusticia, invisibilidad y negligencia ocurridos en este espacio terrenal.
La masacre de Portete reclama justicia y el camino para ello es el RETORNO, un retorno real, con el pueblo real, con los dueños reales donde se posibilite el nuevo comienzo de una historia que les pertenece por disposición y herencia ancestral.
domingo, 24 de julio de 2011
sábado, 9 de julio de 2011
Wayuu Munsurat: Un telar para la Paz
Al acercarnos a Riohacha, la capital de la provincia de la Guajira, me comuniqué telefónicamente con Débora Barros Fince, la coordinadora de la organización Mujeres Tejiendo Paz, quien me respondió desde el hospital donde acababa de dar a luz. Con ella se encontraban sus compañeras del grupo, entre ellas Telemina Barros Fince, encargada del tema de género, y Betty Granadillo.
Las mujeres wayuu son tejedoras en sentido simbólico y material. Es alrededor de ellas que este pueblo indígena teje las relaciones grupales, su línea de descendencia y la pertenencia a un clan. También son diestras tejedoras de chinchorros y mochilas, patrimonio material y motivo de prestigio wayuu. Pero fue en abril de 2004 cuando se dieron a otro tejido, uno más complejo y más riesgoso: el tejido de la paz.
La génesis de Mujeres tejiendo Paz
Inmediatamente me puse en marcha para encontrarme con Telemina y Betty. Caminando por el paseo que corre paralelo al mar Caribe me crucé con muchas mujeres wayuu, algunas luciendo la tradicional manta o wayuusheín y otras vistiendo a la usanza occidental, pero todas orgullosas de ser mujeres, como quiera que son ellas quienes en no pocas oportunidades han representado al pueblo wayuu.
Telemina, una mujer de unos 35 años, tiene tanto de belleza como de coraje. Ella hizo parte de las mujeres que enterraron a las víctimas de la masacre de Bahía Portete (Alta Guajira), perpetrada el 18 de abril de 2004 por paramilitares, y luego lideró el grupo que fue al tribunal de Barranquilla a preguntarle cara a cara al jefe paramilitar ‘Jorge 40’ por esos asesinatos, pese a las amenazas que existían contra su vida.
En efecto, el 18 de abril de 2004, cerca de 600 mil habitantes de Bahía Portete se levantarían con la luz del sol, pero una hora después, la oscuridad ensombrecería sus vidas para siempre. Hacia las siete de la mañana, un grupo de paramilitares autodenominados Frente Contrainsurgencia Wayuu, del bloque norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, con apoyo de integrantes del batallón de Cartagena del Ejército Nacional y de algunos miembros de la etnia wayuu, perpetraron acciones brutales que concluyeron con el asesinato de Rosa Fince Uriana, Margoth Epinayú y Rubén Epinayú; y la desaparición de Diana Fince Uriana y Reina Fince Pushaina. Además fue encontrado un cuerpo calcinado. Como consecuencia, prácticamente todos sus pobladores huyeron hacia Venezuela a buscar refugio con sus hermanos de raza.
Sin embargo, cuando se produjo la masacre ni los medios de comunicación la registraron, sólo lo hicieron semanas después. Estos hechos habrían quedado en el olvido y la impunidad si no fuera por la valentía de las mujeres wayuu.
Y es que las hermanas Débora y Telemina, luego de secar las lágrimas por la pérdida de sus familiares, se agruparon con otras mujeres para crear la organización Mujeres Tejiendo Paz, o Wayuu Munsurat, donde la lana de chivo viene siendo la revelación de la verdad y el telar, la unión con otras mujeres.
¨La organización Wayuu Munsurat ha venido realizado un trabajo de visibilizar la violación de los derechos humanos y de los derechos de los pueblos indígenas, no ha sido fácil estar en los diferentes escenarios por lo que siempre existe mucho riesgo¨, explica Telemina, cuyo espíritu ha resistido esta calamidad sin dejar huellas de dolor en su rostro, ni rastro de temor en su actitud.
¨En 2009 nos convertimos en una de las fundadoras de la organización binacional de mujeres wayuu, con el fin de seguir trabajando más unidas con las integrantes del pueblo wayuu en el territorio de la Guajira venezolana y así seguir difundiendo nuestros derechos y luchando por ellos¨, agrega Betty, una joven y decidida wayuu.
La masacre no se quedó en el olvido y tampoco en la impunidad. De hecho, ya fue objeto de investigación por parte del grupo de memoria histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, y en el ámbito judicial hay dos victimarios condenados y otros enfrentando procesos.
Crónica de una masacre anunciada
La presencia de los paramilitares en la zona y su interés por controlar el puerto de Bahía Portete- ruta del narcotráfico y el contrabando-, no eran desconocidos. Por el contrario, estas pretensiones habían suscitado el rechazo de algunos sectores de la comunidad wayuu, en particular de la Asociación Indígena de Autoridades Tradicionales de Bahía Portete, de la cual Margoth Fince era líder.
Su hijo, Vicente Gutiérrez, contó a un medio de comunicación que él sabía que venían los paramilitares y que le advirtió a su madre, pero que ella –de 70 años- le dijo que era más importante que se salvaran los jóvenes.
Tres días antes de la masacre, Débora Barros Fince, quien se desempañaba como inspectora de Policía de Uribia –la capital wayuu- advirtiendo la amenaza paramilitar, avisó a las Fuerzas Armadas sobre el inminente peligro. No obstante, no recibió apoyo.
El informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación asegura que hubo negligencia institucional. Además indica que los paramilitares llegaron en dos carros, uno particular y otro del Ejército Nacional; y que la víspera de la masacre, un sargento del Batallón Cartagena transportó al grupo de paramilitares hasta la ranchería de José María Barros, alias ‘Chema Bala’, en la Alta Guajira.
¨La masacre de Bahía Portete: Mujeres en la Mira¨, como se titula el informe de dicha Comisión, no sólo reconstruye los hechos del 18 de abril ¨cuando paramilitares torturan y asesinan a por lo menos seis personas, cuatro de ellas mujeres, profanan el cementerio, saquean y queman varias casas, generando el desplazamiento forzado de 600 indígenas wayuu¨, sino que también da cuenta de las múltiples formas de agresión sexual contra las mujeres.
“Rompieron la ley indígena de que en una disputa las mujeres wayuu no se tocan. Y es que tocar violentamente a una mujer, si bien no la matan físicamente, sí la matan por dentro”, comentó Betty.
La brutalidad de las torturas y de la violencia sexual ejercida es evidencia de que los paramilitares buscaban amedrentar a las mujeres liderezas, herir el honor de los hombres wayuu y sembrar el terror en toda la comunidad.
Miedo si suscitó, pero las mujeres no se amilanaron.
Accediendo a la justicia
El informe de la Comisión estableció que la masacre fue planeada y coordinada por Rodrigo Tovar Pupo alias ‘Jorge 40′, capo del bloque norte de las Autodefensa Unidas de Colombia, y por Arnulfo Sánchez alias ‘Pablo’, jefe del Frente Contrainsurgente Wayúu (FCW), con apoyo de José María Barros Ipuana alias ‘Chema Bala’, integrante del pueblo wayuu.
Telemina cuenta que han recibido todo tipo de intimidaciones, desde amenazas, hasta atentados, pasando por hostigamientos. ¨ Inclusive por parte de instituciones del gobierno hemos recibido persecución política y calumnias por parte de ellos¨.
¨A pesar de los riesgos, hemos estado en las audiencias tanto de procesos de la justicia ordinaria, como en las versiones libres de la ley de justicia y paz, (de los procesos que le siguen a) ‘Jorge 40’, ‘Pedro 16’, ‘Pablo’, Chema Bala’, y ‘Adrian Bernier’, entre otros.
Telemina reconoce que ¨es normal sentir miedo¨, pero señala que ¨al mismo tiempo todas esas persecuciones nos dan fortaleza para seguir adelante. Nosotras estamos en la búsqueda de la verdad y de la justicia, seguimos buscando que se revele el lugar donde están las desaparecidas y que se sepa qué pasó con ellas, y así mostrarles a todos lo que ocurrió en Bahía Portete. Y otra razón de nuestra lucha –no menos importante- es el retorno de nuestra comunidad al territorio¨, declara enfáticamente.
La mayoría de los desplazados a Venezuela ya regresaron a Colombia, pero no a Bahía Portete, pues aún merodean por allí los victimarios o sus lugartenientes. De hecho unas pintadas que hicieron los paramilitares en los muros ilustrando el abuso sexual a las wayuu, aparecen retocadas de tanto en tanto. Para que retornen los pobladores de Bahía Portete a su territorio ¨se necesita la voluntad del gobierno, que asuma su responsabilidad y que le den garantías (de seguridad) a nuestra comunidad¨, afirma Telemina.
A fin de revelar la verdad de los ataques, las familiares permitieron que se les practicara exámenes forenses a las víctimas, ¨aún a costa de nuestras tradiciones¨. Además ¨hemos demostrado fortaleza, prudencia y valor al momento de enfrentar a los victimarios como en el episodio reciente, cuando alias ‘Pedro 16’ estuvo en nuestro territorio buscando a las desaparecidas, quien fue respetado en su dignidad y en ningún momento fue agredido ni tocado por alguno de nuestros hombres¨.
Cuándo se le pregunta a Telemina, qué tan cerca está de que se haga justicia, ella no se aventura a vaticinar plazos. ¨Lo único que podemos decir es que las liderezas y líderes de la comunidad han emprendido una lucha y trabajo importante en búsqueda de la justicia y se ha logrado mucho, aunque todavía falta. Entre los logros es que haya dos personas condenadas – José María Barros Ipuana y su sobrino Adrian Agustín Bernier Barros- así como la captura de alias ‘Pablo’, y que a ‘Jorge 40´ se le imputaran cargos¨. Este último fue extraditado a Estados Unidos.
La mayoría de las víctimas mortales de esta masacre fueron mujeres y también lo son la mayor parte de quienes están en la búsqueda de la verdad y la justicia, y más aún, de la construcción de la paz. ¨La paz para nosotras es todo –manifiesta Telemina- Es algo que no se puede describir. Algo claro es que nosotras las mujeres somos símbolos de paz, es una forma de decir lo que es paz y día a día luchamos por ella¨.
Por: Ángela Castellanos Aranguren
Periodista invitada
sábado, 11 de junio de 2011
Asesinada Lider y Fundadora de la ONG Lideres Adelante Por Un Futuro Humano De Paz ( LATEPAZ )

La Org. Wayuumunsurat , Mujeres Tejiendo Paz en la guajira, rechazan el vil asesinato de la compañera líder y activista de desplazados por el conflicto armado, y quien había fundado la organización Lideres Adelante Por un Futura de Paz- LATEPAZ y formaba parte de la ruta pacifica de las mujeres , así como de otro colectivo conocido como AVENTURERAS GESTORAS DE DERECHOS, además se había integrado en el movimiento Poder ciudadano, de la ex senadora PIEDAD CÓRDOBA, antigua mediadora para las liberaciones de secuestrados por la guerrilla Con la muerte de Córdoba aumentó a 49 el número de dirigentes de desplazados o reclamantes de tierras asesinados desde marzo de 2002 en Colombia.
De ese total, 12 murieron desde agosto pasado, cuando asumió el actual presidente, Juan Manuel Santos.

Unas 500 personas la acompañaron por ocho cuadras que separaban la sala de velación del camposanto.
Una despedida con alabaos, como se acostumbra en su tierra, tuvo este jueves la líder de desplazados y víctimas de la violencia Ana Fabricia Córdoba, asesinada el martes en Medellín, cuando viajaba en un bus. Esos cantos funerarios, encorados por las negras chocoanas, se escucharon en el cementerio San Pedro, donde fue enterrada en la mañana del jueves.
El desfile tuvo los visos de una protesta contra la persecución a los defensores de derechos humanos, con pancartas, consignas e himnos.
Antes de depositar el cuerpo en la bóveda, la ex senadora Piedad Córdoba, su prima, resaltó que Fabricia no se había negado a que le hicieran un estudio de seguridad, como han dicho las autoridades, sino que exigió la presencia de su abogado.
Ayer, el director de la Policía, general Óscar Naranjo, ofreció una recompensa de hasta 150 millones de pesos por los autores del crimen.
Ante la denuncia de que la señora Córdoba se sentía amenazada a raíz de los señalamientos contra un policía, supuestamente comprometido con el asesinato de su hijo, el 7 de julio del 2010, el subdirector de la Policía, general Rafael Parra, anunció que reabrirán la investigación disciplinaria.
El delegado para los Derechos Humanos de la ONU en Colombia, Christian Salazar deploró el crimen.
"Es preocupante y nos plantea dos preguntas: ¿Qué han hecho las autoridades para investigar las amenazas que se habían hecho antes? ¿No es tiempo de que el Estado revise los esquemas de protección para los defensores y defensoras?", dijo.
martes, 24 de mayo de 2011
Denuncia ante la Comunidad Nacional e Internacional
Riohacha, 22 de mayo de 2011
Siendo las 8: am del 20 de mayo del 2011, a la comunidad de LUUTAMANA, vecina de la comunidad de san francisco y del resguardo provincial de Barranca la Guajira.
HECHOS:
La comunidad hace 2 años viene afrontando un problema en su territorio ancestral, por el hecho de ser vecinos de la multinacional Cerrejón, del señor Rubén Ureche, de los resguardo Provincial y San francisco.
La comunidad de LUUTAMANA se encuentran por fuera del resguardo pero todo los vecinos wayuu saben que ellos son los únicos dueños ancestrales del territorio, ellos hace muchos años han venido recibiendo amenazas, pero por siempre han resistido afirmando que no tenemos que abandonar algo que es nuestro y que hay historia de nuestros ancestros en estas tierras.
1. Hace 2 años apareció la esposa del señor RUBEN URECHE, como dueña de las tierras la señora CARMEN ELENA COBO, nos sorprendió y le preguntamos quien de los viejos ALAULAYU le vendió la tierra, ella manifiesta un nombre que la comunidad desconoce, pero lo más sorprendente que el INCODER el 7 de abril del 2011, adjudico esos predios a la señora CARMEN COBO, sabr dios con que intereses, pero investigando nos enteramos que se están adelantando negociaciones por parte de ellos con la nueva multinacional MPX para vender las tierras de propiedad ancestral de la familia EPIEYU.
2. En estos hechos estuvieron involucrados personas con intereses oscuros como lo es el caso de la señora inspectora de policía ANA ISABEL VILLAZON ARIAS, el señor personero HEINER FONSECA SOLANO , una delegada del bienestar familiar, una trabajadora social, la policía de Riohacha con 24 policías y su comandante, además de 200 policías antimotines,
Todos argumentaron que tenían una orden del comandante de la policía Deptal y del alcalde del municipio de Barranca.
Actuando de manera indiscriminada, maltratando y agrediendo verbal y físicamente atacando a mujeres embarazadas, niños pequeños y de brazos, alaulayus fueron heridos varios de ellos afectados en la vista por los gases lacrimógenos y disparo de caucho, todo esto fue recibido por los niños que sufrieron asfixia,
3. una mujer herida en una pierna que fue traslada al hospital del municipio de hato nuevo, donde le fueron cogidos 8 puntos de sutura en su pierna derecha.
4. una bebe 5 meses resulto golpeada en la frente arriba del ojo izquierdo.
5. también denunciamos el hurto de las herramientas de trabajo, alimentos, chinchorros. Destrozaron sin compasión sus viviendas, cocinas con sus hornillas, los gallineros, no conformes destrozaron los cultivos, animales, los corrales de los chivos, resaltamos estos hechos violentos fueron cometidos por un grupo de hombres contratados y que además fueron procedimientos de terrorismo sicológico ya que se usaron motosierras para cortar los palos de las viviendas intimidando con esto a la comunidad.
La inspectora ANA ISABEL VILLAZON ARIAS, sin disimular mostraba gestos de burla sin importarle el dolor de las personas que lloraban al ver como se les destruía brutalmente y sin compasión sus bienes, que con tanto esfuerzo trabajaron y lucharon para tener un digno techo.
EXIGIMOS:
1. Que se respeten la vida, la integridad física de la comunidad LUUTAMANA.
2. Que le escriban al gobierno Colombiano para brindar y garantizar protección a los miembros de luutamana, por las múltiples amenazas, atentados, maltratos, torturas sicológicas.
3. Que garanticen una verificación urgente a su territorio ancestral con todas las Garantías.
4. Que se dé pleno y efectivo cumplimiento a los autos emitidos por la honorable Corte Constitucional, como el auto 004 que tiene que ver con la creación de planes de salvaguardar para los pueblos indígenas en riesgo de extinción.
5. Solicitamos saber qué juzgado emitió la orden de desalojo en contra de la comunidad de luutamana.
6. Que no pueden olvidar los funcionarios públicos de buscar mecanismo de solución y dialogo con la comunidad antes de hacer un procedimiento contra una comunidad indígena respetando sus USOS Y COSTUMBRE.
7. Se investigue los hechos mencionados por parte de las instituciones competentes.
ORG.WAYUUMUNSURAT- MUJERES TEJIENDO PAZ.
wayuumunsurat@yahoo.com
wayuujepirra@hotmail.com
mujertejiendopaz@yahoo.es






domingo, 1 de mayo de 2011
Guerreras del desierto: Tejedoras de los hilos de la vida

30 de Abril de 2011 - 06:15 pm
En la cultura wayuu, la mujer es una figura sagrada. Esta matrona de la casta Epieyu cuelga las mochilas que han tejido en la semana para su comercialización. De esta actividad proviene principal sustento de la familia.
Ellas representan su vida a través de sus tejidos. Generalmente usan tonos contrastantes y figuras geométricas que simbolizan animales, plantas y estrellas. Entre más compleja es la figura, mayor valor tendrá.
Permanece la tradición de vender a las mujeres; no obstante, algunas se oponen a esta costumbre y deciden casarse por amor.
Arpushaina Epieyu lleva en sus manos un totumo con piedra sagrada de color rojo, sustancia que usan para adornar sus rostros y protegerse de los rayos del sol.
Claudia Cecilia, además de vender agua en Uribia, estudia análisis y programación de sistemas. A la vez es docente en Taparaji.
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Aleydis Epieyu se encuentra en la etapa de desarrollo. Según la tradición, debe seguir el ritual de encierro para vivir la transición de niña a mujer. En este tiempo aprenderá los valores fundamentales de su cultura y, lo más importante para una mujer: el arte de tejer.
La mujeres son comerciantes por naturaleza, además de vender obras de arte en tejidos hechos a mano, ofrecen piedras con propiedades mágicas para ahuyentar malos espíritus, y medicinas alternativas para la disfunción eréctil y las afecciones de la piel.
La Yonna o baile de la chichamaya consiste en bailar alrededor de un círculo llamado piovi, donde el hombre da vueltas hacia atrás, representando el viento, y la mujer, hacia delante, representando la fuerza. Esta danza tiene una significación simbólica profunda que plantea la lucha de poder entre el hombre y la mujer.
En el desierto, el principal drama que afronta la población es la búsqueda de agua, solo hasta finales de 2010 se puso en marcha el Distrito de Riego.
Claudia Epieyu muestra el interior de su ranchería construida con un techo de zinc, lo que la hace más caliente que el resto de las viviendas.
La Guajira ha vivido siglos de resistencia caracterizándose por ser un territorio de guerreros y guerreras, que en tiempos de la colonia española mantuvieron su hegemonía, y en años recientes han mantenido a la guerrilla a raya. Con la llegada del paramilitarismo, los tiempos han cambiado, el miedo se ha apoderado del lugar.
El contrabando ha sido desbancado por el narcotráfico, y en su nombre se han violado los códigos de la tradición wayuu, han muerto mujeres, niños y ancianos sin razón.
Este es un reportaje gráfico dedicado a las mujeres wayuu, quienes con su temple sacan adelante a sus familias, sirven de mediadoras en los conflictos, y defienden –sin armas y sin guerras– su tierra, sagrada.
Mujer, figura sagrada
En honor a las víctimas fatales de la masacre de Bahía Portete:
Dulys Daza
Martha Fuentes
Jeaneth Pinto
Carmen Dayanna Bula
Olinda Orozco
Carmela Uriana
María Uriana
Margarita Epiayú Ipuana
Emilce López
Tarcisa González
Eira Castro
Mercedes Castro
Dolores Castro
Yasmín Martínez
Dioselina Armenta
Rosa María Loperena
María del Carmen Arias
Claritza González
Rosa Fince
Margoth Fince
Reina Fince
Diana Fince
*Fuente: La Masacre de Bahía Portete, revista ‘Semana’.
Por Tatiana Blanco
http://www.elheraldo.co/documento/guerreras-del-desierto-tejedoras-de-los-hilos-de-la-vida-19071
lunes, 25 de abril de 2011
rechazamos este acto violento y ofensivo contra los niños y mujeres, no hay ninguna justificacion
La tarde del sábado en La Alta Guajira se tiñó de rojo con la sangre de siete nativos de la etnia wayuu, entre ellos dos menores de edad, que fueron masacrados, al parecer, en un acto de venganza contra el clan González Cambar. Otras cuatro personas fueron heridas.
El hecho se presentó pasadas las dos de la tarde en un paraje boscoso, cuando un grupo de la familia González Cambar se dirigía a un poblado del estado Zulia (Venezuela), tras salir de sus rancherías en la Serranía Jarara, a bordo de un camión tipo 350.
Según versiones de prensa en el vecino país, “once miembros de la etnia fueron emboscados y siete de ellos asesinados”. En el ataque, cinco adultos y dos niños fueron alcanzados por las balas y murieron en la vía ubicada entre los caseríos Guachualí y Cusia, del poblado Porshoure, cerca de Castilletes, en el municipio Guajira.
También resultaron heridas de bala cuatro personas que acompañaban a los González Cambar, mientras que una quinta quedó ilesa y fue quien informó a los familiares.
Por el momento, las circunstancias en las que se registraron los hechos no se encuentran plenamente establecidas, pues mientras algunas autoridades afirman que se trató de una venganza, parientes de los fallecidos denunciaron que el ataque fue cometido por una banda de cobravacunas, atracadores, violadores y asesinos que desde hace varios años imperan en la Alta Guajira y que es liderada por Ricardo Palmar, alias El Moushana y Atilio Estrada, apodado El Chuto.
“El chofer del 350 donde viajaba mi familia intentó huir, pero los ladrones le dispararon a los cauchos del vehículo. Durante la lluvia de balas asesinaron a mis sobrinos y nietos e hirieron al resto de los ocupantes. Luego huyeron”, detalló uno de los familiares de las víctimas.
Rechazo e indignación. La organización Wayuu Munsurat, una ONG que es liderada por varias mujeres que defienden la causa de la mujer y todos los miembros de la etnia, rechazó esta forma de violencia contra los nativos, sobre todo porque dos niños figuran entre las víctimas.
En los protocolos de la guerra de estas comunidades indígenas, se dejó por fuera del conflicto a las mujeres y a los niños, así sea que se trate de una venganza, conducta que nos es extraña en esta etnia.
http://www.elheraldo.co/region/masacran-siete-indigenas-wayuu-en-territorio-venezolano-18175


