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domingo, 1 de mayo de 2011

Guerreras del desierto: Tejedoras de los hilos de la vida


30 de Abril de 2011 - 06:15 pm

En la cultura wayuu, la mujer es una figura sagrada. Esta matrona de la casta Epieyu cuelga las mochilas que han tejido en la semana para su comercialización. De esta actividad proviene principal sustento de la familia.

Ellas representan su vida a través de sus tejidos. Generalmente usan tonos contrastantes y figuras geométricas que simbolizan animales, plantas y estrellas. Entre más compleja es la figura, mayor valor tendrá.

Permanece la tradición de vender a las mujeres; no obstante, algunas se oponen a esta costumbre y deciden casarse por amor.

Arpushaina Epieyu lleva en sus manos un totumo con piedra sagrada de color rojo, sustancia que usan para adornar sus rostros y protegerse de los rayos del sol.

Claudia Cecilia, además de vender agua en Uribia, estudia análisis y programación de sistemas. A la vez es docente en Taparaji.
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Aleydis Epieyu se encuentra en la etapa de desarrollo. Según la tradición, debe seguir el ritual de encierro para vivir la transición de niña a mujer. En este tiempo aprenderá los valores fundamentales de su cultura y, lo más importante para una mujer: el arte de tejer.

La mujeres son comerciantes por naturaleza, además de vender obras de arte en tejidos hechos a mano, ofrecen piedras con propiedades mágicas para ahuyentar malos espíritus, y medicinas alternativas para la disfunción eréctil y las afecciones de la piel.
La Yonna o baile de la chichamaya consiste en bailar alrededor de un círculo llamado piovi, donde el hombre da vueltas hacia atrás, representando el viento, y la mujer, hacia delante, representando la fuerza. Esta danza tiene una significación simbólica profunda que plantea la lucha de poder entre el hombre y la mujer.

En el desierto, el principal drama que afronta la población es la búsqueda de agua, solo hasta finales de 2010 se puso en marcha el Distrito de Riego.

Claudia Epieyu muestra el interior de su ranchería construida con un techo de zinc, lo que la hace más caliente que el resto de las viviendas.

La Guajira ha vivido siglos de resistencia caracterizándose por ser un territorio de guerreros y guerreras, que en tiempos de la colonia española mantuvieron su hegemonía, y en años recientes han mantenido a la guerrilla a raya. Con la llegada del paramilitarismo, los tiempos han cambiado, el miedo se ha apoderado del lugar.

El contrabando ha sido desbancado por el narcotráfico, y en su nombre se han violado los códigos de la tradición wayuu, han muerto mujeres, niños y ancianos sin razón.

Este es un reportaje gráfico dedicado a las mujeres wayuu, quienes con su temple sacan adelante a sus familias, sirven de mediadoras en los conflictos, y defienden –sin armas y sin guerras– su tierra, sagrada.

Mujer, figura sagrada

En honor a las víctimas fatales de la masacre de Bahía Portete:

Dulys Daza
Martha Fuentes
Jeaneth Pinto
Carmen Dayanna Bula
Olinda Orozco
Carmela Uriana
María Uriana
Margarita Epiayú Ipuana
Emilce López
Tarcisa González
Eira Castro
Mercedes Castro
Dolores Castro
Yasmín Martínez
Dioselina Armenta
Rosa María Loperena
María del Carmen Arias
Claritza González
Rosa Fince
Margoth Fince
Reina Fince
Diana Fince

*Fuente: La Masacre de Bahía Portete, revista ‘Semana’.

Por Tatiana Blanco
http://www.elheraldo.co/documento/guerreras-del-desierto-tejedoras-de-los-hilos-de-la-vida-19071

martes, 19 de octubre de 2010

Bacrim, la nueva violencia que atemoriza a La Guajira


Las primeras amenazas comenzaron con letreros de las Autodefensas Gaitanistas.

Por Redacción Judicial

RIOHACHA.

Con sus pocas pertenencias y el recuerdo más grande que le dejó su marido, una niña de 5 meses, Karen Cabadía abandonó esta capital protegida por la Policía. La noche del martes su compañero José Luis Jaimes Rodríguez fue asesinado por un sicario menor de edad.

El objetivo del asesino era el tendero Wilson Quintero, propietario de Provisiones Janer, pero terminó matando al ayudante de este.

Horas más tarde, a las 9 p.m., el mismo sicario asesinó en la zona céntrica, calle 11 con carrera 7, a Omar Augusto Uribe Muñoz, dueño de la reconocida carnicería Tuto Uribe.

Los homicidios de los dos comerciantes se sumaron a los no menos de 20 que este año se han registrado en la capital de La Guajira, producto de las extorsiones que bandas criminales o bacrim están cobrándoles a la mayoría de los tenderos, ferreteros, dueños de restaurantes, ‘pimpineros’ de gasolina, colmeneros del mercado y taxistas, entre otros.

“A los taxistas les están exigiendo 2.000 pesos diarios, y si son cerca de 8.500 imagínese la plata que está de por medio”, advierte un conocedor de esta problemática.

NADIE DENUNCIA. Reporteros de EL HERALDO, enviados a Riohacha y Maicao, establecieron que hoy Los Urabeños y Los Rastrojos se están peleando este millonario botín.

“A los tenderos los están extorsionando para que paguen 5 mil pesos diario o 150 mil al mes”, reconoce el coronel Héctor Cruz, comandante de la Policía de La Guajira quien, al igual que el director del DAS, Juan Carlos Gutiérrez, se lamenta por la falta de colaboración y el temor a denunciar.

“Sabemos que hay extorsiones pero si los afectados no colaboran es difícil judicializar, rápida y efectivamente, a estos delincuentes”, dice Gutiérrez.

Un recorrido por sectores riohacheros permitió observar que en las paredes de tiendas y esquinas de Entre Ríos, Los Nogales, Los Olivos, La Mano de Dios y El Divino Niño, entre otros barrios, las bandas criminales han pintado grafitis como parte de sus amenazas.

“Cada vez que hay un crimen se van dos o tres comerciantes de los sector afectados, especialmente tenderos. Algunos de ellos son además prestamistas. Podría calcularse que se han marchado unos 35”, afirma un microempresario.

EN MEDIO DE LA VIOLENCIA. En poder de investigadores de la Policía hay un panfleto en el que Los Rastrojos exigen el pago de extorsiones y además les advierten a sus víctimas que no pueden seguir colaborándoles a Los Urabeños ni a la llamada bacrim de la Alta Guajira, que comanda Arnulfo Sánchez, alias El señor del desierto o Pablo, un paramilitar pura sangre responsable de la masacre de Bahía Portete, el 18 de abril de 2004, que no se desmovilizó y sigue manejando los cargamentos de cocaína hacia el Caribe y Centroamérica.

Como quien dice: si pagan o si se niegan a hacerlo, los extorsionados están en la mira de estas organizaciones.

Desde el 1o. de enero y hasta el pasado 16 de octubre en Riohacha se habían registrado 97 homicidios, es decir 26 más que los reportados para la misma fecha en 2009.

Maicao, igual de grave. Aunque en el fronterizo municipio de Maicao los crímenes en 2010 han disminuido —van 75, es decir 11 menos que los registrados en 2009— los problemas de inseguridad siguen siendo graves: han aumentado los secuestros. De los cinco que este año se han presentado en La Guajira, tres han sido comerciantes de esa población.

“Varios árabes se han ido para Punto Fijo (Venezuela), a pesar de los problemas de inseguridad en ese país, porque no quieren que los secuestren ni que los extorsionen las bandas criminales, pues a ellos sí les piden millones”, comenta un comerciante.

El 29 de octubre, el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, asistirá a un consejo de seguridad y se espera que se tomen medidas efectivas para enfrentar la nueva violencia que atemoriza a los guajiros.

CRIMINALIDAD

Entrenado para matar. A pesar de sus 14 años, el sicario caleño que mató a Jaimes y Uribe estaba entrenado para matar. Es tal su entrenamiento que, gravemente herido, le mintió a las autoridades y dio dos nombres falsos. El homicida sigue recuperándose.

“Extorsiones a guajiros las hacen desde la Modelo de Barranquilla”

Coronel Héctor Cruz, comandante Policía La Guajira.

RIOHACHA.

Además de las extorsiones que las bandas criminales están haciendo directamente a tenderos y otros comerciantes de esta capital y Maicao, la Policía Nacional descubrió que las intimidaciones telefónicas también se hacen desde de la cárcel Modelo de Barranquilla.

El coronel Héctor Cruz Rocha denunció que el hallazgo lo hicieron hace tres meses. “Los delincuentes utilizan alias como Walter, Carlos, Javier, Mauricio, el del narcotraficante Pablo o el del comandante César para intimidar a sus víctimas”, indicó el oficial.

EL HERALDO conoció que investigadores de la Sijín detectaron que los celulares utilizados para las extorsiones son: 3135279625, 3017290611, 3017081328, 3003645988, 3104503699 y 3014356565.

De acuerdo con las investigaciones, los delincuentes hacen las llamadas durante las horas en que están en el patio de la cárcel, es decir de 8 a.m. a 12 p.m. y de 2 a 5 p.m., reveló el coronel Cruz Rocha.

Para confundir a sus víctimas, una vez hacen la llamada los reclusos apagan los celulares. Otra estrategia, para hacerles creer que se encuentran en un lugar distinto a una cárcel, es que utilizan ringtons —sonidos de celulares— que simulan el canto de un gallo o el llanto de un bebé, entre otros.

Las investigaciones están encaminadas a establecer con nombre propio quiénes son los delincuentes que encabezan estas extorsiones.

Es casi seguro de que en ellas participan ex paramilitares que se encuentran en la Modelo y ahora actúan como miembros de bandas emergentes. Asimismo, existe la sospecha de que lo han hecho miembros de la banda Los 40, que en el pasado prestaron sus servicios sicariales para el cobro de extorsiones al Bloque Norte del paramilitarismo, que comandó Rodrigo Tovar Pupo o alias Jorge 40.

Además de la Modelo, a los extorsionados también les han hecho llamadas de la cárcel de Palo Gohttp://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1811220907807502304rdo, en Girón (Santander).

sábado, 11 de septiembre de 2010

Masacre de Bahía Portete en un libro

Texto:

Será uno de cuatro textos sobre derechos humanos que se presentarán en Colombia.

Tres libros sobre masacres de más de 90 personas en el país, y un cuarto libro sobre desplazamiento forzado, serán presentados del 20 al 30 de septiembre durante la Semana por la Memoria, anunciaron ayer investigadores de derechos humanos.

Los libros fueron elaborados por el grupo Memoria Histórica, de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (Cnrr), con el objetivo de hacer visible a las víctimas y ser “complementarios a la acción judicial” por estos hechos de violencia, aseguró Gonzalo Sánchez, coordinador del grupo.

“La Rochela: memorias de un crimen contra la justicia”, es el primer libro y reconstruye la masacre de 12 funcionarios judiciales y empleados del Cuerpo Técnico de la Policía Judicial que investigaban varios delitos en el noreste del país y que fueron asesinados por paramilitares.

Posteriormente será lanzado “Bojayá: la guerra sin límites”, en donde murieron 79 personas, entre ellas 48 menores de edad, luego de que las Fuerzas Armadas Revolucionarios de Colombia (Farc) hicieran estallar una pipeta de gas en la iglesia de la población tras un enfrentamiento con paramilitares.

Este caso “es un claro crimen de guerra. La gente dice: ’'ésto quedó registrado como masacre y más que masacre fue una matanza colectiva”, observó Marta Nubia Bello, una de las investigadoras.

Después será presentado “La tierra en disputa: memorias de despojo y resistencias campesinas en la costa Caribe 1960-2010”, que trata sobre el desplazamiento forzado de campesinos víctimas de la guerrilla y paramilitares.

El último de los libros será La masacre de Bahía Portete: mujeres wayuu en la mira, y en él se narra cómo se torturó y asesinó a seis pobladores de La Alta Guajira en un hecho que generó el desplazamiento de unos 600 miembros de esa etnia.
http://www.panorama.com.ve/11-09-2010/671729.html

lunes, 12 de julio de 2010

Encuentro de Mujeres y Pueblos de las Américas Contra la Militarización

por Organizaciones sociales Monday, Jul. 12, 2010 at 8:14 PM

“Que callen las armas para que hablen las mujeres y los pueblos en defensa de la vida y la soberanía”


Colombia 16 al 23 de Agosto de 2010

Compañeras y compañeros:
_________________

La militarización de los territorios ha conllevado a la pérdida de la soberanía, la autonomía y la autodeterminación de los pueblos, convirtiéndose en una amenaza para el continente. El proyecto de muerte se expande a través del copamiento militar del territorio por medio de las bases militares de EUA en Colombia y el continente como instrumento de intervención militar para el control político, económico y social. Históricamente las bases militares han servido para invadir territorios estratégicos por su ubicación geopolítica y las riquezas naturales que se encuentran muchas veces en los pueblos milenarios, afrodescendiente y campesinos. Estas bases militares también promueven la prostitución con la regulación de casas oficiales que sirven como “entretenimiento” a los soldados pero a las mujeres nos representan esclavitud sexual y otros tipos de violencia, como los feminicídios.

Somos nosotras quienes seguimos sufriendo los estragos de la guerra en lo social, político, psicológico, físico, económico y cultural; nuestro cuerpo es considerado botín de guerra; somos tratadas como objeto y esclavizadas por el sistema. Igualmente la guerra ha agudizado la violencia, la discriminación, la explotación, la pobreza y la desigualdad, dejando efectos perversos en las mujeres y los pueblos como el desplazamiento forzado, el confinamiento, la migración, las desapariciones, el reclutamiento forzado, violaciones sexuales y feminicídios y, además la responsabilidad por el sustento familiar frente a un Estado que no garantiza los derechos fundamentales de las personas y los pueblos; por el contrario entrega grandes presupuestos a proyectos militaristas a favor de las transnacionales.

La palabra, la organización, la resistencia, la lucha y la movilización es el espíritu de los procesos que integran nuestras organizaciones, que nos juntan y nos llevan a levantar nuestras voces para dar a conocer la crítica situación del conflicto armado y social que afrontamos hoy los pueblos de las Américas y en particular Colombia; afectando nuestros cuerpos, territorios, autonomía y soberanía de las mujeres y los pueblos. Para hacer visibles los múltiples efectos de la guerra en la vida de las mujeres y nuestros pueblos, decidimos juntar nuestras resistencias frente a la guerra, militarización y para continuar construyendo propuestas colectivas y unitarias de paz para nuestro continente:
Nos convocamos todas y todos al Encuentro de mujeres y pueblos de las Américas contra la militarización, a realizarse los días 16 a 23 de agosto de 2010, en Colombia.

Llamamos a las mujeres, organizaciones de mujeres, campesinas, indígenas, afrodescendientes, académicas, obreras, estudiantiles, de iglesia, populares, sociales, políticas, de todas las organizaciones sociales de nuestro país y de los pueblos hermanos del mundo, a participar en este Gran Encuentro para que nos movilicemos por la vida, la autonomía, la soberanía de nuestros cuerpos y territorios.

Llamamos a las redes continentales y mundiales que luchamos por la dignidad y la vida para que continuemos tejiendo juntas y juntos las alternativas a partir de lo avanzado en los anteriores encuentros hemisféricos y contra las bases militares realizados en el continente contra la militarización; para continuar adelante en el fortalecimiento unitario de esta iniciativa y propuestas existentes que encaminan en la construcción del mundo más equilibrado y justo.

Llamamos a nuestros compañeros y compañeras a participar solidarizarse en nuestra lucha común por la salida política negociada al conflicto social y armado que vive nuestro país, así como a levantar juntos y juntas nuestras voces contra las bases militares de los Estados Unidos en Colombia y en nuestra América.

El Encuentro tiene en su diseño tres momentos:

Primer momento.
 Acción humanitaria de la solidaridad y la resistencia a las regiones colombianas. (16 -20 de agosto).

Segundo momento:
 Foro de Debates (21 y 22 de agosto).

Tercer momento.
 Vigilia por la Vida. (23 de agosto).


“Las mujeres construimos relaciones armoniosas con la madre tierra
y afirmamos la soberanía de nuestros pueblos”


Convocan:
1. Marcha Mundial de las Mujeres
2. Vía Campesina
3. Convergencia de los Movimientos y pueblos de las Américas, COMPA
4. Consejo Mundial de la Paz, CMP
5. Coordinador Nacional Agrario, CNA
6. Proceso de Comunidades Negras en Colombia, PCN
7. Corporación Compromiso
8. Unión Sindical Obrera, USO
9. Corporación Colombiana de Teatro
10. Movimiento Social de Mujeres contra la Guerra y por la Paz: Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC; Organización Femenina Popular, OFP; Mujeres de Negro - OFP Colombia; Colectivo Policarpa Salavarrieta, La Pola,Cundinamarca; Proceso Nacional de Mujeres Campesinas – CIC-ANUCUR: (Federación de Mujeres Campesinas de Nariño, Asociación de Mujeres Campesinas de Pradera, Comité de Mujeres Campesinas de Caldas, Coordinación de Mujeres Campesinas de Atlántico, Coordinación de Mujeres Campesinas de Sucre); Equipos Cristianos de Acción por la Paz, ECAP; Resguardo Indígena Cariamomo, Caldas, Risaralda; Programa Mujer Indígena, CRIC; Pueblo Yanacona; Pueblo Totoroes; Pueblo Coconuco; Pueblo Nasa; Red de Mujeres de Tiquisio; Pueblo Siapirara; Pueblo Eperara; Resguardo Indígena Triunfo Cristal Páez; Asociación de Proyectos Alternativos Comunitarios, APAC; Asociación de Madres Comunitarias del Área Metropolitana de Bucaramanga; Asociación de Mujeres Productoras de Cárnicos, ASOMUPCAR; Comisión Interfranciscana de Justicia, Paz y Reverencia con la Creación; Hermanas Nuevas Esperanzas, Alianza Fraternal de Mujeres; Asociación de Mujeres Fe y Vida, AMUFEVI; Ciudadanos por la Paz; Hermanas de San Juan Evangelista, Pastoral Obrera: Bogotá, Bucaramanga, Barrancabermeja; Movimiento Juvenil Quinto Mandamiento; Fundación de Apoyo y Consolidación Social para Desplazados por la Violencia en Colombia, FUNDESVIC; Colectivo Gioconda Belli y Colectivo El Aquelarre de Estudiantes de la Universidad Surcolombiana; Constituyente de Betulia, Santander; Red de Mujeres del Nororiente Colombiano de la Provincia García Rovira; Asociación de Madres Comunitarias de la Provincia García Rovira; Asociación de Madres Comunitarias de la Provincia Puerto Wilches; Asociación de Mujeres Rurales por la Paz y el Progreso, San Gil; Emisoras Comunitarias Magdalena Medio; Pax Christi-Alemania; Asociación Municipal de Mujeres Campesinas de Lebrija, AMMUCALE; Asociación Santandereana de Servidores Públicos, ASTDEMP; Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo, MODEP; Siervas de San José, Bogotá; Liga Estudiantil Autónoma, LEA; Unidad Social Popular, Girón; Colombia Support Network Madison,WI

APOYAN:
Mujeres de Negro de Valencia, España/Mujeres de Negro de Sevilla, España/Coalición No Bases Colombia/ONGD Atelier, España/Kairos, Canadá/ Diakonía Suecia/Civis Suecia/Heks Suiza/Colectivo Maloka, España/Fondo para la No Violencia, Estados Unidos/Mujeres Católicas de Austria/Coordinación Colombia Europa Estados Unidos/Coordinación Colombia Europa Estados Unidos, Nodo Centro/
ILSA/Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos/ANDAS/Sisma Mujer/Red Europea de Hermandad y Solidaridad con Colombia, REDHER/Asociación para la Promoción Social Alternativa, MINGA/Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo/Comité de Solidaridad con los Presos Políticos/Corporación Sembrar/ Federación Agrominera del Sur de Bolívar, FEDEAGROMISBOL/Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Alimentaria, SINALTRAINAL/Asamblea de Mujeres por la Paz y la Equidad de Géneros de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz/Espacio de Trabajadores y Trabajadoras de Derechos Humanos de Barrancabermeja-Magdalena Medio/Foro Social del Magdalena Medio/Fundación Manuel Cepeda Vargas/Cátedra Libre Ignacio Martin Baró.

Para mayor información o confirmación de la participación comunicarse a:
Encuentrodelasamericas@gmail.com; Movimiento Social de Mujeres Contra la Guerra y por la Paz, correo electrónico movimientosocialdemujeres@gmail.com / teléfono: +57 7 646 88 69, celular +57 310 320 39 69, Colombia. Marcha Mundial de las Mujeres, correo electrónico: americas@marchemondiale.org / teléfono de contacto en Brasil: +55 11 3032 - 3243. Organización Femenina Popular, correo electrónico femenina@colnodo.apc.org / teléfono +57 7 646 79 63, celular +57 3105776921, Colombia.

viernes, 14 de agosto de 2009

I ENCUENTRO BINACIONAL DE MUJERES WAYUU POR LA IDENTIDAD Y EL TERRITORIO


Tener un espacio propio de las mujeres wayuu, para discutir y unificar criterios, propuestas y metas para garantizar la pervivencia del pueblo wayuu.

la organizacion wayuumunsurat, mujeres tejiendo paz ha venido trabajando en la visibilizacion de la problematica de las mujeres wayuu, quienes han sufrido encarne propia el conflicto armado de los grupos paramilitares, pero siempre resaltando nuestros usos y costumbres para enzeñarle a la humanidad la importancia de la mujer en todo el sentido de la palabra, ya que somos quienes damos vida, somos protectoras de vida, conservamos y aprendemos de nuestras abuelas los valores que nos representa el ser mujer wayuu.

En el primer encuentro Binacional de Mujeres por la identidad y el territorio.
Aprenderemos de todas esas mujeres valiosas que participaran expresando su experiencia, sabiduria yvalores.

Debora Barros Fince.

domingo, 15 de marzo de 2009

DECLARACIÓN DE MUJERES

"Mujeres Unidas, Tejiendo Paz”



EN MARCO DEL PRIMER CONVERSATORIO DE MUJERES INDÍGENAS WAYUU Y SECTORES SOCIALES



Nosotras, mujeres indígenas Wayuu y de otros sectores del Departamento de La Guajira reunidas en el Territorio ancestral Wayuu de Urraichi, Resguardo Alta y Media Guajira, Colombia participantes del Primer Conversatorio de Mujeres Indígenas y Sectores Sociales, organizado por: Organización wayuu munsurrat, Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Zulia ORPIZ, Representante de la Organización Indigena del Territorio Wayuu OITEWA, Representante del Consejo Comunal de la Comunidad de AWATUY, Red de Mujeres del Caribe y área de mujer de las Asociaciones de Autoridades Tradicionales Akotchijirrawa de bahía Portete y Wayuu Ejepenajirrawa, Comunidades wayuu de los Cabritos y La Parrantizal y en la que participamos, con el propósito de analizar la situación de la mujeres, participación en los procesos políticos y estrategias de fortalecimiento organizativo para el reconocimiento de los derechos de nuestros pueblos y en especial de los derechos humanos de las mujeres en América Latina.

Teniendo en cuenta el papel de la mujer en la sociedad, como ser creadora de vida, en los pueblos indígenas aquella que asegura la permanencia y continuidad de nuestros Pueblos, trasmisora de cultura y gestoras de procesos de reivindicación y promoción de los derechos humanos y en especial de la mujer, Consideramos pertinente; por la defensa, dignidad y pervivencia de la mujer como elemento de vida, acoger en nombre de las mujeres indígenas y demás pueblos de América los siguientes instrumentos de defensa y normas internacionales sobre los derechos de la mujer, como los siguientes:

1. Declaración Universal de Derechos Humanos;
2. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos;
3. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;
4. Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer;
5. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, y su Protocolo Facultativo;
6. Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional;
7. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre;
8. Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará);
9. Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos; y
10. Declaración y Plan de Acción sobre los derechos humanos aprobados en Grand Baie en 1999.

De igual forma es necesario exponer la problemática de la Mujer Wayuu al interior de las comunidades y en los espacios de relación intercultural con otros pueblos, sectores de la sociedad y estado;
En nuestras comunidades la mujer, de acuerdo a la concepción cultural hemos sido relegadas a los quehaceres domésticos y familiares, nuestra participación en los procesos políticos organizativos ha sido escasa.

De igual forma en el aspecto social, la mujer wayuu carecemos de programas de alfabetización y capacitación en aspectos de nuestro interés, como apoyo a la producción y comercialización de nuestras artesanías produciendo esto mayores índices de analfabetismo e inseguridad alimentaria para nuestras familias.
La aculturización y falta de oportunidades ha traído como consecuencia la emigración de jóvenes, en su mayoría mujeres y que una vez ubicadas en los cascos urbanos de las ciudades pasan a hacer parte de las estadísticas de prostitución y miseria.
En cuanto a las relaciones con el estado y sus organismos, a pesar de existir una normatividad en favor de la participación de la mujer y equidad de género siempre nos vemos a recurrir de mecanismos de reivindicación y exigencia de nuestros Derechos para hacerlos cumplir.

Existen otras clases de violencia presente en nuestras comunidades que directa e indirectamente nos afectan, las que contienen los conflictos armados generados por diferentes grupos del Estado y de la sociedad civil, como son el ejercito, grupos paramilitares, guerrilla, los terratenientes y el narcotráfico, lo cual conlleva a varios problemas culturales y sociales.

En este contexto denunciamos los innumerables casos de violaciones de Derechos Humanos de las cuales hemos sido víctimas en nuestra integridad física miembros de comunidades wayuu, caso particular el ocurrido en la comunidad de Bahía Portete en día 18 de abril del 2004 y en el cual por la incursión paramilitar fueron cobardemente asesinadas 6 liderezas de esta comunidad, causando este acto el desplazamiento de los miembros de la comunidad y sin que hasta la fecha se haya hecho la reparación de estos actos.

Exigimos al gobierno Colombiano el esclarecimiento y justicia de liderezas indígenas y liderezas de sectores sociales.
Rechazamos todo tipo de violación y discriminación contra las mujeres Indígenas y de sectores sociales.
Solicitamos al gobierno Colombiano garantizar la vida e integridad de las liderezas en general, que se desempeñan como defensoras de los Derechos Humanos.
Solicitamos a la comunidad internacional el apoyo para el retorno y restitución de la comunidad de bahía portete, con todas las garantías para nuestra pervivencia etnica.

En vista del contenido de esta declaración y de las reflexiones hechas, nos comprometemos a;
1. Visibilizar y denunciar cualquier tipo de violación contra la mujer en nuestros territorios ancestrales.

2. Coordinar nuestras actividades para desempeñar con mayor eficacia nuestra labor, mediante: apoyo mutuo, el intercambio de información sobre normatividad a favor de la mujer.

3. Aportar estrategias para hacer frente a nuevos problemas y a la violación de los derechos de la mujer.

4. Comunicación constante con organizaciones no gubernamentales regionales e internacionales, y otros representantes de la sociedad civil.

5. Las hermanas wayuu de Venezuela asumieron el compromiso de visibilizar la problemática de las mujeres wayuu de Colombia y difundir el contenido de la presente declaración al interior de las comunidades de base y en los medios de comunicación de Venezuela y del estado Zulia.


Urraichi, Resguardo Alta y Media Guajira, Riohacha Departamento de La Guajira, Colombia, 6, 7 y 8 de marzo de 2009.

lunes, 16 de febrero de 2009

ANÁLISIS DE LA SITUACION DEL PUEBLO WAYÚU AFECTADO POR EL CONFLICTO ARMADO INTERNO


fotos mujeres wayuu,organizacion wayuumunsurat.
por CORTE CONSTITUCIONAL Sunday, Feb. 15, 2009 at 8:21 PM

Aparte sobre el pueblo Wayúu contenido en el Anexo titulado “Análisis focalizado de la situación de los pueblos indígenas colombianos mayormente afectados por el conflicto armado interno y el desplazamiento forzado” concerniente al Auto No. 004 del 26 de enero de 2009 mediante el cual la Honorable Corte Constitucional, a través de la Sala Segunda de Revisión, ordena al Gobierno Nacional formular e iniciar la implementación de planes de salvaguarda étnica ante el conflicto armado y el desplazamiento forzado para cada uno de los treinta y cuatro pueblos indígenas, entre ellos el Wayúu, identificados en la presente providencia. En el cumplimiento de esta orden deberán tener participación efectiva las autoridades legítimas de los pueblos indígenas.

Durante el proceso de monitoreo del cumplimiento de la Sentencia T-025 de 2004 y sus autos de seguimiento la Corte Constitucional ha recibido una serie de documentos y testimonios acerca de la situación que afrontan los siguientes pueblos indígenas: Wiwa, Kankuamo, Arhuaco, Kogui, Wayúu, Embera-Katio, Embera-Dobida, Embera-Chami, Wounaan, Awa, Nasa, Coreguaje, Cofan, Siona, Betoye y Nukak-Maku.

La situación que se describe en esos documentos y testimonios es alarmante. Por eso, el objeto de este anexo es sintetizar lo que en ellos se expone sobre cada uno de los pueblos indígenas mencionados, con el fin de hacer visibles las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario que padecen, lo cual hace imperioso que el Estado actúe para salvaguardar los derechos de las comunidades y de las personas que las integran.

Como se ha señalado, en este anexo se compendian los datos que han sido reportados a esta Corporación, sin que la Corte asuma una posición frente a ellos. Corresponde a las autoridades competentes, a las cuales se les comunica el presente auto, adoptar las decisiones que estimen conducentes para esclarecer lo sucedido y la exactitud de todo lo que se menciona, al igual que sancionar a los responsables que se identifiquen en el transcurso de las investigaciones.

En los documentos y testimonios recibidos se relatan hechos criminales atribuidos a la guerrilla y a grupos paramilitares, y en algunos casos a miembros de la Fuerza Pública. Al respecto, la Corte considera necesario manifestar que ella parte de la base de que las conductas ilícitas atribuidas a miembros de la Fuerza Pública fueron ejecutadas por cuenta propia. Por eso, la mención de esos delitos en este anexo no puede entenderse como una afirmación acerca de que ellos son el producto de una política de la Fuerza Pública. Como se ha indicado, en todos esos casos las denuncias deben ser investigadas en lo referido a su exactitud y a los supuestos responsables de las mismas.

Por otra parte, es importante anotar que la lista de los pueblos en situación crítica no se agota con los pueblos cuya situación se describe en este anexo. Existen otras etnias sobre las cuales también la Corte ha recibido información y para las cuales es igualmente necesario adoptar un plan de salvaguarda específico. Estas son: Pijao, Sikuani, Guayabero, U'wa, Chimila, Kuna, Yukpa, Eperara-Siapidaara, Guambiano, Zenu, Yanacona, Kokonuko, Totoro, Huitoto, Inga, Kamentza, Kichwa y Kuiva. Sin embargo, la Corte no tuvo a su alcance suficiente información para poder referirse adecuadamente a la situación que afrontan estas comunidades. Por esta razón, la Corte estimó que lo más prudente era incluirlas en la orden de protección, pero dejar a un proceso posterior la identificación de sus problemas específicos atinentes al conflicto armado y al desplazamiento interno. La carga de identificar estos problemas recae sobre el gobierno.

Por lo tanto, también en relación con estos pueblos el gobierno deberá (i) iniciar un proceso de participación efectiva con las autoridades indígenas legítimas de cada comunidad con el fin de identificar los problemas que deben ser abordados por el plan de salvaguarda correspondiente y, (ii) luego, diseñar con participación de los pueblos concernidos el respectivo plan. En estos procesos participativos se habrán de respetar las reglas fijadas por la jurisprudencia constitucional, en aplicación del bloque de constitucionalidad, y las autoridades indígenas podrán invitar a participar a organizaciones sociales que abogan por sus derechos así como a asesores externos a la comunidad. De los invitados se informará previamente al Ministerio del Interior y de Justicia.

[…]

D. Situación del pueblo Wayúu ante el conflicto armado y el desplazamiento forzado.

La información de base que ha servido a la Corte para elaborar el diagnóstico sobre la situación actual del pueblo Wayúu ante el conflicto armado y el desplazamiento forzado proviene de múltiples fuentes que coinciden en su descripción del estado de cosas presente.

Los principales documentos tenidos en cuenta son los siguientes: (1) Informe Regional de la Misión Internacional de Verificación a la Sierra Nevada de Santa Marta, septiembre de 2006. (2) Documento titulado “Reporte Actual sobre la situación de violencia en las comunidades Wayúu, La Guajira – Colombia” – Reporte preparativo para la “Misión Internacional de Verificación de la Verdad en Pueblos Indígenas”, julio de 2006. (3) Documento titulado “Acerca de la problemática del desplazamiento interno: Consideraciones de Organizaciones del Pueblo Wayúu”, presentado ante el Relator Especial de Naciones Unidas para los Refugiados y Desplazados Internos. (4) Artículo titulado “A los desplazados Wayúu los está matando el hambre”, aparecido en Vanguardia Liberal – Valledupar el 14 de agosto de 2006. (5) Informe de Riesgo No. 17-06 del SAT, 28 de abril de 2006 – Defensoría del Pueblo. (6) Informe titulado “Guajira: Alertas tempranas, desplazamientos anunciados”, elaborado por CODHES, enero de 2007. (7) Documento titulado “La cosmogonía Wayúu y la masacre de Bahía Portete”, enero 11 de 2006. (8) Documento de ONIC titulado “Las verdades ocultas: qué hay detrás de la masacre contra el pueblo Wayúu”.

1. Panorama general de afectación étnica del pueblo Wayúu por el conflicto armado.

El pueblo Wayúu está conformado por aproximadamente 144.000 personas, es decir, representan un alto porcentaje de la población indígena de Colombia. Su territorio tradicional ocupa 1.080.336 hectáreas en el resguardo de la Alta y Media Guajira; hay más resguardos en el sur de la Guajira y en la media Guajira.

El pueblo Wayúu ha sido gravemente afectado por el conflicto armado colombiano, principalmente por razón de las características geográficas de su territorio, que lo han hecho atractivo para los grupos armados ilegales. En efecto, los principales factores que inciden sobre el agravamiento del conflicto armado son el reacomodamiento geográfico y estructural de los grupos armados ilegales, y la importancia geográfica estratégica de La Guajira por la salida al mar, la frontera con Venezuela, corredores hacia la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá. Las características naturales del territorio, que implican ventajas para el tráfico de mercancías, vehículos y personas, junto con la precaria presencia estatal, han sido las causas de la presencia de grupos armados ilegales que buscan aprovechar esas ventajas por vía armada y violencia. Los Wayúu, población mayoritariamente ancestral y socialmente vulnerable, han sido víctimas en los últimos años de amenazas, principalmente por los paramilitares. La facilidad para el desarrollo del contrabando de bienes y de gasolina en el territorio Wayúu, por la facilidad del paso de mercancías, vehículos y personas, hace que los grupos armados ilegales se hagan presentes en la región y busquen canalizar esas ventajas para sus respectivos negocios, por la vía armada. En consecuencia, la población Wayúu se vuelve objeto de amenazas por los grupos armados ilegales.

En los años noventa, la violencia en La Guajira fue causada principalmente por las actividades de narcotraficantes; en la segunda mitad de los 90s, por el combate entre las estructuras del narcotráfico y las Fuerzas Armadas; y desde 2001, especialmente por las confrontaciones entre las Fuerzas Armadas, los paramilitares, grupos de narcotraficantes y la guerrilla. Según reportan las comunidades Wayúu, la entrada de los grupos paramilitares a La Guajira en los años 90 produjo una grave violencia de cuyas víctimas no hay registro. Entre 2001 y 2004, se reporta una etapa de expansión del conflicto armado por el territorio; y desde 2005 hasta la fecha, una grave disputa armada territorial, por el control de los recursos y de la población, que ha generado una nueva dinámica de violencia, exacerbada por el narcotráfico y el comercio ilegal de armas y de gasolina. Sin embargo, el contrabando, que en amplias partes de La Guajira es usual, es secundario frente al problema del narcotráfico, en el que participan muy pocos Wayúu.

Se reportan como tipos de violaciones de derechos humanos del pueblo Wayúu en el marco del conflicto armado: masacres; homicidios selectivos o múltiples; desapariciones; enfrentamientos armados que afectan a los civiles; destrucción de bienes civiles; destrucción de bienes indispensables para la supervivencia; y desplazamiento forzado.

La afectación del pueblo Wayúu por el conflicto armado ha sido invisibilizada por las características culturales de los Wayúu; éstas han dado lugar a malas interpretaciones que, por un lado, subsumen los homicidios y las masacres de los que han sido víctimas a manos de los grupos armados ilegales dentro de los patrones documentados de conflictos y guerras interclaniles y, por el otro, confunden el desplazamiento forzado con la representación social predominante de su estilo de vida polirresidencial o semi-nómada. Así, los principales factores que dificultan la visibilización del impacto que ha surtido el conflicto armado sobre esta etnia son sus rasgos culturales: el desarrollo de actividades económicas ilegales, como el contrabando, por algunas familias Wayúu; la posesión y uso de armas; su forma polirresidencial de vida. Debe precisarse a este respecto que las denominadas “guerras interclaniles”, que están estrictamente reguladas por códigos culturales, han sido cooptadas y pervertidas por los grupos armados en el curso de su expansión territorial.

El desplazamiento forzado de los indígenas Wayúu es, por lo tanto, invisible. En efecto, aparte de sus ciclos usuales de trashumancia a lo largo de la península, que se regulan culturalmente, ha habido un alto grado de desplazamiento forzado por el conflicto, por los enfrentamientos armados entre los miembros de clanes Wayúu y grupos armados ilegales, o por masacres y asesinatos selectivos de los Wayúu que no acatan las imposiciones de estos últimos. Estos desplazamientos forzados quedan ocultos tras los movimientos normales de población.

Otros factores que promueven fuertemente la invisibilización, y por lo tanto hacen más difícil la situación, consisten en que algunos pocos Wayúu sí se han involucrado con grupos armados; algunos sí se han desplazado por guerras interclaniles; y algunos sí participan en el contrabando y el narcotráfico. Pero estos son una minoría de casos que generan falsas representaciones sobre la mayoría de las víctimas reales del conflicto armado.

Sin lugar a dudas, la afectación más significativa que ha causado el conflicto armado sobre esta etnia fue la comisión de una masacre en Bahía Portete, el 18 de abril de 2004, que generó serios desplazamientos masivos. Para abril de 2006, Bahía Portete estaba habitado por cuatro familias; las demás abandonaron el territorio luego de la masacre y del asesinato de otra indígena Wayúu en julio de 2005. En noviembre de 2004 el gobierno departamental organizó un proceso de retorno a Bahía Portete, pero no ha sido posible el restablecimiento por el acoso paramilitar persistente; a la fecha se reporta que sólo un escaso número de familias vive ahí. En el segmento siguiente del presente capítulo se describe con mayor detalle este crimen atroz.

Hoy en día, la confrontación armada y la crisis humanitaria persisten en La Guajira, ante la aparente inacción de las autoridades, pese a las advertencias de las organizaciones de derechos humanos y las alertas tempranas de la Defensoría. El hecho más importante en este campo es la permanencia de grupos paramilitares que no se desmovilizaron o se rearmaron, y siguen operando en La Guajira, bajo otro nombre pero con las mismas estructuras armadas. También hay presencia en La Guajira de guerrillas activas.

En efecto, se ha reportado por múltiples fuentes la presencia de paramilitares desmovilizados que siguen ejerciendo control sobre la población civil. Por ejemplo, desde marzo de 2006 el SAT ha conocido de la presencia y actividad de un grupo paramilitar en las poblaciones Wayúu de Poropo, Perpana, La Esperanza, Tres Bocas, Pusheo, La Loma, Kariwac, Jatete, Jepsut, Karimaya, Ariguna Kimana, y sector de Bahía Portete en el municipio de Uribia, constituido por aproximadamente 70 hombres armados que hicieron parte del Frente Contrainsurgencia Wayúu de las AUC y que no se desmovilizaron. Según un reporte de la Defensoría del Pueblo de abril de 2006, este grupo ha amenazado a la población para evitar que denuncien su actuación en el territorio y su control de las actividades de tráfico de estupefacientes, armas, combustible, contrabando y actividades comerciales ilícitas, y su pretensión de controlar los puertos y los corredores naturales entre La Guajira y Venezuela.

Salvo por el caso de Bahía Portete y algunos desplazamientos individuales de familias Wayúu, la violencia de los paramilitares es focalizada, de baja intensidad, selectiva, y queda invisibilizada por el inmenso temor de los Wayúu a denunciar. Este temor se fundaría, según los documentos, en una clara situación de desconfianza y distancia históricas hacia las autoridades y en el temor de que existe una alianza entre miembros de la Fuerza Pública y funcionarios del Estado con los paramilitares.

Algunas familias Wayúu han tenido que armarse para defenderse de los paramilitares, porque se niegan a colaborarles. La situación, sin embargo, es descartada por las autoridades como un conflicto interclanil. En efecto, ante la imposición violenta de los paramilitares, los Wayúu se han resistido, negándose a colaborarles con ganado, información, ayuda logística o de movilidad; la reacción de los paramilitares ha sido violenta. Esto ha llevado a algunas familias Wayúu a armarse para defenderse: se ha generado la necesidad de organizarse para la defensa armada frente a las agresiones paramilitares, y se han causado enfrentamientos, lo cual ilustra la gravedad de la amenaza.

Por ejemplo, el 3 de abril de 2006, en inmediaciones del sector de Perpuana, un grupo de aproximadamente 10 indígenas se enfrentaron con paramilitares; se desconoce si hubo víctimas. Como retaliación, el 7 de abril de 2006 los paramilitares incursionaron en una vivienda de Poropo, donde torturaron y asesinaron a Álvaro Uriana de 37 años por negarse a dar información sobre dónde estaba el resto de su familia; maltrataron a dos mujeres e incendiaron la vivienda. La población se siente amenazada y considera que es una advertencia de los paramilitares de acabar con toda la familia; se generó el desplazamiento de 50 personas, principalmente niños, niñas y mujeres de la familia Uriana – Pana.

El SAT desde el Informe de Riesgo No. 052/04 del 24 de junio de 2004 había advertido sobre las acciones de control del Bloque Norte de las AUC – Tercer Grupo de La Guajira sobre los puertos de embarque y descargue de mercancías para garantizar el paso de contrabando, el ingreso de precursores para procesamiento de drogas, la salida de drogas (cocaína), la entrada de armas y de combustibles. En el proceso de controlar la zona cometieron actos de violencia contra las comunidades Wayúu que tradicionalmente comerciaban en la zona; frente a sus amenazas, un grupo de indígenas de diferentes clanes había organizado resistencia armada para hacerles frente, lo cual generaba mayor riesgo de violencia para la población civil. Se generaron así distintas masacres, desapariciones, homicidios selectivos, nuevos desplazamientos forzados, enfrentamientos con la población civil interpuesta, destrucción de bienes civiles y de bienes indispensables para la supervivencia, ataques contra las familias Wayúu que viven en las zonas de los puertos naturales de la región, particularmente las autoridades de las familias locales y sus parientes, que se oponen al control de los paramilitares en la Alta Guajira. Además, ello significa un riesgo para las familias que se desplazaron después de la masacre de Bahía Portete, asentadas en el municipio de Uribia y Maicao en asentamientos dispersos.

Esta etnia también ha sido afectada por la presencia y las actividades de la guerrilla en su territorio. Así, por ejemplo, el 14 de agosto de 2006, el Frente 59 de las FARC atacó el centro de acopio de gasolina de la cooperativa de indígenas Wayúu Ayatawacoop en Maicao, con cilindros que destruyeron 88 camiones y provocaron un gran incendio que dejó grandes pérdidas materiales; la guerrilla acusó a la cooperativa de vínculos con los paramilitares.

Múltiples organizaciones y entidades, incluida la Defensoría del Pueblo, han denunciado la persistencia de los grupos paramilitares después de la desmovilización formal de las AUC, bien sea por causa del rearme, de la no desmovilización o de la aparición de grupos emergentes. Lo cierto es que persisten los ataques a la población civil Wayúu. Este escenario es de alto riesgo para las comunidades Wayúu, por amenazas de enfrentamientos, hostigamientos y crímenes selectivos y desplazamientos.

El conflicto armado y el desplazamiento forzado han generado la ruptura de tradiciones culturales y familiares y de estructuras sociales a lo largo de La Guajira. La restricción de la libertad de movimiento que conlleva su presencia, afecta también las prácticas culturales básicas. Esta situación surte un impacto especialmente fuerte sobre los más jóvenes y sobre la continuidad y transmisión cultural.

Por último, el desorden institucional en La Guajira hace más difícil el reconocimiento y atención de las víctimas del conflicto armado.

2. Relación detallada de los crímenes sobre los cuales se ha informado a la Corte.

La Corte ha sido alertada sobre una serie de crímenes de los que ha sido víctima la población Wayúu. En los documentos que sirven de fuente a este aparte se mencionan, entre otros, los siguientes crímenes perpetrados contra la población Wayúu en el marco del conflicto armado:

1. El informe de OACNUDH de 2002 reporta que el 1º de octubre de 2001, en Maicao, varios soldados dispararon contra una residencia Wayúu, causando la muerte de 2 hombres y heridas a una mujer con un bebé de seis meses.

2. 1º de febrero de 2004: en los documentos se denuncia la ejecución extrajudicial de Nicolás Ballesteros Epinayú y Segundo Epinayú, luego de que por la mañana hubieran puesto una denuncia ante la Policía contra los paramilitares. La comunidad fue testigo de que los estaban esperando.

3. El 18 de abril de 2004, paramilitares entran a Bahía Portete y asesinan y maltratan a personas Wayúu de todas las edades. Esto genera un desplazamiento masivo hacia otras partes de la Guajira y de Venezuela. Bahía Portete queda prácticamente deshabitada. El pueblo Wayúu denunció que en el transcurso de esta masacre se asesinó a por lo menos doce personas (incluidas mujeres y niños), treinta más desaparecieron (incluyendo a veinte menores de edad), y aproximadamente trescientas personas se desplazaron forzosamente. Muchos huyeron hacia Maracaibo, o a otras partes de La Guajira. Se ha denunciado la sevicia con la cual este grupo paramilitar asesinó niños, torturó adultos antes de matarlos, cometió violencia sexual y mutilaciones, decapitó ancianos, incendió y desmembró menores de edad y mujeres vivas hasta la muerte, o desmembró los cadáveres, entre otros crímenes atroces.

En una comunicación de las autoridades Wayúu a la ONIC, se enuncian los siguientes muertos: Nicolás Barros Ballesteros; Arturo Epiayú; Alberto Everts Fince; Rolan Everts Fince; Rosa Fince Uriana (asesinada con una granada); Diana Fince Uriana (desaparecida); Reina Fince Pushaina (desaparecida, 13 años); Rubén Epinayú (16 años); una joven mujer del clan Epinayú (desaparecida); Margarita Epinayú (75 años); Rosalinda Fince (45 años); Reyes Fince (17 años); Segundo Ashapua (28 años); Jorge Ashapua (30 años); Moyo Uriana (10 años – desaparecido); Luquita Epinayú (8 años – desaparecida); Jacqueline y Diosa (niños, quemados entre un camión). Afirman adicionalmente las autoridades Wayúu que hubo muchas más víctimas, y que no denuncian en su integridad las atrocidades cometidas por miedo. Los desplazados que huyeron de la región tras este violento episodio, hacia Maracaibo y otras partes, viven en condiciones de extrema pobreza.

Aparentemente la masacre se relaciona con la lucha por el control territorial para comercios ilícitos, por los paramilitares, que buscan expulsar a los Wayúu de sus territorios. La primera versión oficial, sin embargo, era que la masacre se había cometido en el transcurso de un combate entre las AUC y la guerrilla; otras versiones oficiales posteriores presentaron estas muertes como resultado de enfrentamientos entre las AUC y Wayúu o entre clanes Wayúu; y se reporta la población desplazada como resultado de medidas adoptadas contra el contrabando.

Las autoridades Wayúu denuncian que ocho días antes de la masacre de Bahía Portete, una unidad del Ejército adscrita al Batallón Cartagena que había sido trasladada a mediados de marzo de 2004 a la zona, fue retirada. Habían establecido su base en la escuela de la comunidad y utilizado a algunos indígenas como informantes. Miembros de la comunidad denunciaron la connivencia del Capitán de esta unidad con el comandante del grupo paramilitar que efectuó la masacre. Se reporta que tres días antes de la masacre, la Defensoría y la Procuraduría recibieron una denuncia y solicitud de protección para los habitantes de Bahía Portete por las autoridades Wayúu, pero no hicieron nada.

4. El 13 de julio de 2005, se asesinó a Dilia Epinayú, quien había sobrevivido a la masacre de Bahía Portete y estaba desplazada, y había denunciado y atestiguado sobre los hechos. Estaba incluida en el programa de protección de la Fiscalía.

5. En abril de 2006, los paramilitares entran a una vivienda en Poropo, torturan y asesinan a un miembro del clan Uriana por negarse a suministrar información sobre la ubicación del resto de la familia; con ello se genera el desplazamiento de 50 personas de esta familia.

6. Según reporta la Misión Internacional de Verificación, se registró en 2006 el asesinato de 16 mujeres líderes que ejercían resistencia contra los distintos megaproyectos que se busca construir en La Guajira. Debe reportarse a este respecto que existe la percepción, entre las autoridades Wayúu, de que existe un vínculo entre los megaproyectos mineros en el área impulsados por el Gobierno, y la violencia paramilitar, especialmente en Bahía Portete. El propósito, para ellos, es el de apoderarse de los territorios mediante el terror y el exterminio.

3. Afectación del pueblo Wayúu por el desplazamiento forzado.

El desplazamiento forzado y la búsqueda de refugio tiene características distintivas entre los Wayúu: las condiciones geoestratégicas de la Alta y Media Guajira; la polirresidencialidad y alta movilidad geográfica; la organización social en grupos familiares autónomos, descentralizados y dispersos, generan dificultad en diferenciar fácilmente las migraciones culturales de las migraciones forzadas por el conflicto armado. Estas especificidades hacen imperceptible el desplazamiento Wayúu, lo que contribuye a su invisibilización y negación por parte de las autoridades –en relación con 3 cabildos, el gobierno a diferentes niveles pretendió negar su condición de desplazados.

La imperceptibilidad no implica la inexistencia del desplazamiento y del refugio. En el no reconocimiento radica la gravedad del problema, porque sin reconocimiento no hay respuesta del Estado.

Ha habido algunos desplazamientos masivos Wayúu, pero en su mayoría son gota a gota, y a lo largo de los años generan asentamientos de personas desplazadas emparentadas entre sí. La inmensa mayoría no han sido reportados; no hay registro. No se declara por desconfianza, temor, ignorancia o pragmatismo, con el resultado de que no hay estadísticas ni mediciones del problema.

Como se indicó, el 18 de abril de 2004, presuntos paramilitares entran a Bahía Portete y asesinan y maltratan a Wayúu de todas las edades. Esto genera un desplazamiento masivo hacia otras partes de La Guajira y de Venezuela. Bahía Portete queda prácticamente deshabitada; hoy en día se informa que sólo viven allí 4 familias; los planes de retorno sugeridos por la Gobernación no se han concretado.

En la comunidad de Wepiapaa en Mingueo (Dibulla), hay 36 familias Wayúu desplazadas, que llegaron en tres oleadas sucesivas, entre octubre y noviembre de 2006, de un asentamiento hoy desaparecido que quedaba en el Alto San Jorge (Sierra Nevada). Pasaron seis meses antes de que el Gobierno reconociera y atendiera el desplazamiento. Los indígenas desplazados en Wepiapaa tienen problemas críticos de alimentación. En 2006 murieron dos niños por desnutrición y otros nueve fueron hospitalizados en Valledupar, Riohacha y Dibulla, en estado crítico. Dusakawi afirma que es por falta crónica de alimentación.

El primer desplazamiento fue hace más de 20 años, desde la Alta Guajira, por disputas entre familias; un total de 36 familias llegaron desplazadas al Alto San Jorge, en límites entre La Guajira y Magdalena en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde un familiar que tenían allí. De septiembre a noviembre de 2005 se presentaron 2 desplazamientos masivos de indígenas Wayúu provenientes del Alto San Jorge. El primero fue el 25 de septiembre, de 14 familias, por el atentado contra Efraín Cuadrado, el esposo de la profesora de la comunidad. El segundo fue el 12 de noviembre, cuando 40 familias se desplazaron por la desaparición de Eleuterio Jayariyú, quien antes había denunciado maltratos por parte de los paramilitares.

Se instalaron en Wepiapaa no en albergues sino en una finca de un familiar, por lo cual las instituciones no les dieron atención adecuada. Después de confrontaciones con la comunidad, Acción Social solo reconoció al 60% de los desplazados que llegaron al corregimiento de Mingueo en Dibulla. La polémica retrasó la atención a la comunidad; intervino la ONG internacional Acción contra el Hambre, que estableció una olla comunitaria que les dio una comida diaria. Al terminar el proyecto alimenticio, en marzo de 2006, llegó una crisis alimentaria fuerte, causando problemas de desnutrición que se suman a los problemas de higiene por la falta de agua y la calidad de los asentamientos (cambuches). Según informan, a veces el gobierno departamental manda agua, pero no con frecuencia. En sus palabras, sienten que están mendigándole al Estado. Una niña murió porque su madre, igualmente desnutrida, no tenía leche materna, dice Dusakawi. El niño muerto fue Mario Iguana Ipuana. La segunda semana de mayo de 2006, la Misión de Verificación constató que permanecían 32 familias / 280 personas, 90 niños y niñas, que no habían sido incluidos en el SUR; las autoridades locales y departamentales afirmaron que estas personas no eran población desplazada y querían aprovecharse de las ayudas del Estado.

En distintos barrios marginales de Santa Marta –Timayuy, Cristo Rey, La Parrilla y La Paz- hay 45 familias Wayúu provenientes de distintos lugares de la Media y Alta Guajira, en cuatro oleadas distintas; pasaron 4 meses hasta que el Gobierno reconoció.

En la comunidad Nóüna de Campamento, en zona rural de Maicao, se ha reducido el número de familias porque varias de ella en forma sucesiva se desplazaron hacia Venezuela o diferentes ciudades del interior, por la violencia; no se registraron como desplazados.

En estos tres últimos casos los desplazamientos los causaron los paramilitares, incluso después de la desmovilización. En la comunidad desplazada hacia Wepiapaa, el desplazamiento se dio por la desaparición de un miembro de la comunidad, y por un atentado contra el esposo de la maestra de la comunidad. En el caso de la población desplazada en Santa Marta, se causaron los desplazamientos por amenazas de los paramilitares a distintas familias a quienes les ordenaron desalojar el territorio, y en algunos casos por homicidios. En la comunidad de Nóüna de Campamento, el desplazamiento se causó por el asesinato sistemático de varios miembros de familias de esta comunidad.

Posteriormente, en abril de 2006, como se indicó, los paramilitares entraron a una vivienda en Poropo, torturaron y asesinaron a un miembro del clan Uriana por negarse a suministrar información sobre la ubicación del resto de la familia y agredieron a varias mujeres, incluida una anciana de 80 años; este acto criminal genera el desplazamiento de 50 personas de esta familia. Acción Social entregó ayuda inicial a algunos, supeditada a un retorno rápido. Pero más de 150 permanecen en Uribia y otras se fueron a Venezuela (56 personas).

La poliresidencia de los Wayúu y la organización social basada en clanes autónomos y dispersos, hacen difícil distinguir entre los desplazamientos forzados y desplazamientos normales. Por eso las expresiones y formas del desplazamiento terminan por ser imperceptibles, generando invisibilización y negación por las autoridades. Por ejemplo, se han negado los desplazamientos de Wepiapaa en Dibulla, o los desplazamientos desde la Media y Alta Guajira hacia Santa Marta, o a Venezuela.

La inmensa mayoría de los desplazamientos han sido “gota a gota”, pero van consolidando con el tiempo asentamientos de población desplazada; la inmensa mayoría no han sido reportados ni han sido objeto de ningún registro, por desconfianza, temor, ignorancia o pragmatismo.

Las organizaciones Wayúu reportan los siguientes problemas en la reacción el Estado al desplazamiento Wayúu:

a) Negación frecuente del estado de desplazamiento, se les señala de querer aprovecharse de los beneficios para la población desplazada.

b) Poca voluntad de ayuda y animadversión de las autoridades y funcionarios hacia la comunidad, lo cual genera un ambiente tenso.

c) Procedimientos inapropiados de recepción de declaraciones por parte de personas que no entiende wayuunaiki – especialmente en el caso de Wepiapaa.

d) Problemas de la ayuda humanitaria de emergencia: es insuficiente, les dan alimentos que no corresponden a su dieta, entregas por familia sin atender al número de personas de cada una, entregas a destiempo e incompletas, demasiados productos innecesarios.

La negativa a reconocer el desplazamiento también se deriva de la negativa a reconocer la presencia de paramilitares en La Guajira luego de su anuncio público de desmovilización. Sin embargo, los testimonios de diversas comunidades coinciden en que los paramilitares siguen operando.

Siguiendo este patrón, se informa que en los casos de los desplazamientos forzados de Wepiapaa y Santa Marta, la reacción de las autoridades fue semejante: primero se expresó sorpresa y desconocimiento de la existencia de Wayúu en la Sierra Nevada de Santa Marta; luego se hizo una acusación de oportunismo y descrédito; finalmente se realizó el registro a regañadientes por presión de las organizaciones indígenas y del Ministerio Público, lo cual generó hostilidad en las relaciones con las autoridades.

Se ha denunciado que en muchos casos en Wepiapaa, se recibieron declaraciones a Wayúu que prácticamente no hablaban español, sin la ayuda de intérpretes, por lo cual se produjeron declaraciones que no reflejan la realidad.

También se reporta que la ayuda humanitaria de emergencia fue entregada en cantidades insuficientes, y en alimentos distintos a los de la dieta Wayúu; se entregaron por familias sin atender al número de miembros, en entregas incompletas y a destiempo, o entregando en demasía productos innecesarios.

En términos generales, las comunidades Wayúu desplazadas han protestado por la indignidad de la respuesta del Gobierno; se sienten, en sus palabras, mendigándole una ayuda inadecuada. Por ello han solicitado expresamente que el Gobierno reconozca las especificidades y la naturaleza sui generis del desplazamiento interno y el éxodo a Venezuela de los Wayúu. La invisibilización de este problema es en sí misma una amenaza a la integridad del pueblo Wayúu. Es necesario, igualmente, capacitar a los funcionarios públicos municipales y departamentales, que desconocen al igual que el pueblo Wayúu los derechos de los indígenas y los derechos de la población desplazada.

A pesar de la inclusión de varios municipios de La Guajira en los Informes del SAT de la Defensoría y de los desplazamientos del 2006 las autoridades no han respondido enérgicamente a esta situación, ni han formulado un plan de contingencia o mecanismos de prevención.

4. Medidas interamericanas de protección del pueblo Wayúu.

El 23 de septiembre de 2004, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares a favor de cuatro mujeres líderes Wayúu, que posteriormente fueron ampliadas a otros 5 líderes más en noviembre de 2004.

En términos de la Comisión, “la información disponible indica que durante los últimos tres años la comunidad indígena Wayúu ha padecido actos de violencia por parte de grupos paramilitares comandados por ‘Jorge 40’, con la colaboración o aquiescencia de miembros del Estado. Los peticionarios alegan que algunas de las llamadas ‘liderezas’ (voceras de las familias Wayúu ante los organismos nacionales e internacionales) han sido objeto de amenazas contra su vida e integridad personal como resultado de su actividad de denuncia. Entre ellas se destacan [nombres de 4 mujeres], liderezas y familiares de indígenas asesinados y desaparecidos en una masacre perpetrada el 18 de abril de 2004, quienes han sido blanco de amenazas y actos de hostigamiento. En vista de la situación de las beneficiarias, la Comisión solicitó al gobierno colombiano la adopción de las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad física de [nombres]; e informar sobre las acciones adoptadas a fin de poner término a la situación que justifica la adopción de medidas cautelares, incluyendo los procesos judiciales que resulten pertinentes. El 16 de noviembre de 2004 la CIDH amplió la vigencia de las medidas cautelares a fin de cobijar a [otros 5 líderes] (…)”.

5. Respuesta estatal a la situación del pueblo Wayúu

Las autoridades han informado a la Corte sobre sus actuaciones ante la grave situación del pueblo Wayúu, en dos ámbitos: la implementación de las medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana, y la atención de la población desplazada.

5.1. Implementación de las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En el informe de la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior y de Justicia a la Corte Constitucional, en respuesta al Auto 248 de 2007, se reportan las siguientes actuaciones:

- Adopción de medidas de protección individual para cada uno de los beneficiarios – esquemas duros y medidas de protección.

- Realización de reuniones periódicas de concertación y seguimiento en las que se revisan situaciones de seguridad y protección concretas.

- Adopción de medidas de seguridad por parte de la Fuerza Pública y la Policía Nacional.

- Seguimiento a las investigaciones penales y disciplinarias.

5.2. Atención a la población Wayúu desplazada.

Por otra parte, en la respuesta de Acción Social al Auto 251 de 2007 de la Corte Constitucional, se incluye una tabla de resumen que presenta la siguiente información:

- En relación con el documento titulado “Reporte Actual sobre la situación de violencia en las comunidades Wayúu, La Guajira – Colombia” – Reporte preparativo para la “Misión Internacional de Verificación de la Verdad en pueblos indígenas”, julio de 2006, se informa:

“Queja y/o solicitud: Retorno a Bahía Portete.

Respuesta: Se atendieron las 100 familias que retornaron a Bahía Portete que se quedaron en el país en Maicao y Uribia, de la siguiente manera, la atención de urgencia la prestó la Alcaldía Municipal de Uribia y fue complementada por Acción Social, mientras que la atención humanitaria la efectuó la Cruz Roja Internacional de acuerdo a la carta de entendimiento que existe con ellos.”

“Queja y/o solicitud: AHE – Entrega de ayudas alimentarias conforme a su dieta especial.

Respuesta: En el desplazamiento masivo de Bahía Portete, atendido por la CICR, se sustituyó la harina por maíz en grano a 115 familias atendidas en Bogotá. Aparte de la Atención Humanitaria, se han brindado otra serie de elementos a través del programa de donaciones de Acción Social, tales como alimentación, vestuario, kits de aseo, kits de hábitat, medios de transporte y elementos para apoyar la generación de ingresos.”

“Queja y/o solicitud: Registro sobre los desplazamientos Wayúu e invisibilización.

Respuesta: Los desplazamientos deben ser reportados por las personas afectadas ante cualquier entidad del Ministerio Público, para proceder a valorar los hechos narrados y determinar su acceso o no al Registro Único de Población Desplazada. En caso que la persona resulte incluida, puede acceder a los beneficios contemplados en la Ley 387 de 1997 y el Decreto 2569 de 2000. Sin embargo, según el artículo 11 del decreto 2569 de 2000, es posible que la persona resulte No Incluida, cuando se presenten los siguientes casos: a) Cuando la declaración resulte contraria a la verdad. B) Cuando existan razones objetivas y fundadas para concluir que de la misma no se deduce la existencia de las circunstancias de hecho previstas en el artículo 1º de la Ley 387 de 1997. c) Cuando el interesado efectúe la declaración y solicite la inscripción en el Registro después de un (1) año de acaecidas las circunstancias descritas en el artículo 1º de la Ley 387 de 1997.
Por esta razón, cabe resaltar que el que las personas no se encuentren incluidas en el Registro Único de Población Desplazada no quiere decir que se les esté negando su condición de desplazados, pues lo que esto implica es que las personas no rindieron declaración de acuerdo con lo estipulado en el artículo 32 de la Ley 387 de 1997, sin perder por ello su condición de desplazados y en el caso en que la declaración se encuentre dentro de los parámetros de No Inclusión (artículo 11 L. 387/97), esto se le expone a la persona mediante acto administrativo motivado, contra el cual proceden los recursos de Ley.”

- En relación con el documento titulado “Acerca de la problemática del desplazamiento interno: Consideraciones de Organizaciones del Pueblo Wayúu”, presentado ante el relator especial de Naciones Unidas para los Refugiados y Desplazados Internos”, se informa:

“Queja y/o solicitud: Entrega de ayudas alimentarias conforme a su dieta especial.

Respuesta: En el desplazamiento masivo de Bahía Portete, atendido por la CICR, se sustituyó la harina por maíz en grano a 115 familias atendidas en Bogotá.”

- En cuanto al documento titulado “A los desplazados Wayúu los está matando el hambre”, aparecido en Vanguardia Liberal – Valledupar el 14 de agosto de 2006, se informa:

“Queja y/o solicitud: Entrega de ayudas alimentarias.

Respuesta: El programa RESA en el año 2007 ejecutó un proyecto por 750 millones de pesos, 500 millones aportados por Acción Social, a través de la Acción Cerrejón. Se beneficiaron 3750 familias – 1875 indígenas.”

- En cuanto al documento titulado “Amenazas de grupos paramilitares contra comunidades del pueblo Wayúu de la Media y Alta Guajira”, por la Defensoría del Pueblo – Dirección del sistema de Alertas Tempranas, abril de 2006”, se informa:

“Queja y/o solicitud – Retorno Bahía Portete.

Respuesta: Se atendieron las 100 familias que retornaron a Bahía Portete que se quedaron en el país en Maicao y Uribia, de la siguiente manera, la atención de urgencia la prestó la alcaldía municipal de Uribia y fue complementada por Acción Social, mientras que la atención humanitaria la efectuó la Cruz Roja Internacional de acuerdo a la carta de entendimiento que existe con ellos.”

- En cuanto al documento titulado “Guajira: Alertas tempranas, desplazamientos anunciados”, se informa:

“Queja y/o solicitud: Maltrato de las personas por parte de los funcionarios de Acción Social Guajira.

Respuesta: En este sentido, realizaremos las acciones correspondientes para encontrar y corregir las irregularidades en la Atención a la población en la Unidad Territorial Guajira.”

“Queja y/o solicitud: Registro - Cifras de Acción Social frente a las de otras instituciones.

Respuesta: El Sistema de Registro es una herramienta para facilitar la atención y un medio para que la población desplazada pueda ejercer sus derechos de una forma ordenada e integral, por lo anterior, y a pesar de que el registro produce cifras que miden el comportamiento de parte del fenómeno, no es el registro la herramienta legal para medir el desplazamiento.”

“Queja y/o solicitud: Registro – Masivo Mingueo Municipio de dibulla, inclusión de familias en este desplazamiento.

Respuesta: En el registro se incluyeron 36 familias de la comunidad indígena Wayúu de Weepiapaa del masivo de Mingueo, que por su cultura, usos y costumbres y sus propias individualidades se realizó de manera familiar. Acción Social realizó una verificación in situ y se confirmó que de las 54 personas que le manifestaron a otras entidades haber llegado del Alto San Jorge, se pudo establecer que 14 familias vivían y trabajaban en entidades privadas en Mingueo y Maicao, y que nunca vivieron en el alto San Jorge, lo que fue aceptado por la comunidad.”

“Queja y/ o solicitud: Registro – ‘Acción Social obliga a las personas a retornar, para que puedan recibir ayudas’.

Respuesta: De acuerdo al Protocolo de Retornos de Acción Social, el retorno solo se da cuando existe voluntariedad, seguridad y dignidad. De esta forma si falla alguna de estas tres condiciones, no se realiza el retorno y Acción Social no hace el acompañamiento de las familias para el retorno. En este orden de ideas, no es cierta la afirmación que descansa en este documento, puesto que los funcionarios de Acción Social no constriñen a las persona ha realizar determinada actuación, siendo voluntario el acceso a todos los programas y beneficios de la Ley 387/97 y tampoco condicionamos la entrega de nuestras ayudas al acceso a otros programas.”

“Queja y/o solicitud: AHE – Entrega de la Ayuda Humanitaria de Emergencia.

Respuesta: Tras el desplazamiento masivo la ayuda humanitaria de Emergencia es entregada directamente a la población a través de la Cruz Roja Internacional – Ver anexo CICR”.

En cuanto al documento de ONIC titulado “Las verdades ocultas: qué hay detrás de la masacre contra el pueblo Wayúu”, se informa:

“Queja y/o solicitud – Registro: Invisibilización del desplazamiento, reflejado en las cifras.

Respuesta: El sistema de registro es una herramienta para facilitar la atención y un medio para que la población desplazada pueda ejercer sus derechos de una forma ordenada e integral, por lo anterior, y a pesar de que el registro produce cifras que miden el comportamiento de parte del fenómeno, no es el registro la herramienta legal para medir el desplazamiento.”

“Queja y/o solicitud: AHE – Situación de la Atención Humanitaria de Emergencia.

Respuesta: En cuanto a la Ayuda Humanitaria de Emergencia, resaltamos que en el desplazamiento masivo de Bahía Portete, atendido por la CICR, se sustituyó la harina por maíz en grano a 115 familias atendidas en Bogotá.”

“Queja y/o solicitud: Retornos – Atención familias Wayúu en Venezuela.

Respuesta: Las familias Wayúu que se desplazaron hacia Venezuela, no han seguido los parámetros para la entrega de la Atención Humanitaria, dado que se les solicitó la caracterización de la población, el número de personas que se encuentran en el vecino país y cuantas personas componen los núcleos familiares, tal y como se refleja en la última reunión con la comisión binacional Colombia-Venezuela realizado en Maracaibo.”

lunes, 24 de noviembre de 2008

MUJERES INDIGENAS,AFROCOLOMBIANAS Y MESTIZAS

MUJERES PERTENECIENTE A LA ORGANIZACION WAYUUMUNSURAT,reunidas el 18 de noviembre del 2008,en el dialogo intercultural con enfoque diferencial y perspectiva de genero, entre mujeres victimas del conflicto armado. con el apoyo de la Comision nacional de reparacion y conciliacion, fue posible reunir 50 mujeres en el primer encuentro intercultural de mujeres indigenas, afrocolombianas y mestizas victimas directas del conflicto armado, con la intencion de reflexionar desde nuestras propias concepciones y experiencias femeninas para incidir sobre nuestras realidades en la guajira explorando alternativas mediantes esfuerzos conjuntos y solidarios que contribuyan al cambio positivo de nuestras realidades y la nuestro pueblo y comunidades de origen. En este sentido la realidad de las mujeres indigenas y afrocolombianas.


Las mujeres wayuu han sido agraviadas, ultrajadas y desterritorializadas,lo cual ha marcado otro rumbo a su historia, y sobre lo cual aún falta mucho por decir
Debora y las compañeras afrocomlombiana





Mesa de trabajo para identificar las problematicas que en su condicion de victimas del conflicto armado han sufrido estas mujeres.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Voz de aliento desde el desierto‏

Comunicado de las diferentes organizaciones wayuu de la guajira sobre el atropello de la fuerza pública a los hermanos indígenas del cauca


Después de caminar durante cinco días para visibilizar nuestra problamática, desde nuestro territorio repudiamos la manera vil, cruel y violenta de que fueron objetos los hermanos indígenas del cauca por parte de la fuerza pública solo por defender nuestros derechos y reivendicaciones sociales.

Una vez más, el gobierno de alvaro uribe vélez ataca a los miembros de las comunidades indígenas como siempre ha sido su estilo de gobernar a la nación mediante procedimientos inadecuados que ponen en riesgo la vida de las personas y sobre todo aquellos que no nos identificamos con su manera de actuar y siempre con la mira puesta de defender su política de seguridad democrática por medio de la fuerza.

a los hermanos del cauca les manifestamos que no están solos en este proceso de reivindicación, desde aquí estaremos atento a lo que puede suceder y acompañarlos en esta justa lucha que tambien nos compete a todos.



wayuu painwashi
wayuu jimari
wayuu munsurrat
asociación de autoridades tradicionales akotchijirrawa
asociaci´`on de autoridades tradicionales ejepenajirrawa
comunidad wayuu la cachaca
comunidad wayuu la loma
comunidad wayuu tocoromana
comunidad wayuu 4 vías
comunidad wayuu portete
comunidad wayuu manantial
comunidad wayuu anaralito y otras

martes, 18 de marzo de 2008

LAS MUJERES SIMBOLO DE PAZ

Las mujeres wayuu tejemos paz para nuestros pueblos,
Las mujeres wayuu somos un clan matriarcal, nuestras autoridades tradicionales trasmiten la paz, la sabiduria, la pasiencia.
Los tejidos son el pilar de las manos de estas mujeres que cada dia resisten para mantener viva una cultura milenaria.

viva la mujer.

estas mujeres de diferentes organizaciones hacen un homenaje a todas mujeres victimas del conflicto armado que vive colombia. pero sus palabras llenan de fortaleza para seguir luchando por sus derechos.

agradecemos a guni por su apoyo a todos las mujeres.

miércoles, 5 de marzo de 2008

APOYAMOS LA MARCHA 6 MARZO, LOS WAYUU PRESENTE



la organizacion wayuumunsurat, convoca a la comunidad wayuu, guajira que salgan a rechazar todos los acto de violaciones a los humanos por los terrorista de los paramilitares. NO MAS DESPLAZADOS, NO MAS MASACRES, NO MAS DESAPARECIDOS, MUERTE SELECTIVAS

sábado, 6 de octubre de 2007

SOLO QUEREMOS LA VERDAD.

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Las tres mujeres wayuu llegaron hasta el Palacio de Justicia de Barranquilla para preguntarle a Rodrigo Tovar Pupo por qué ordenó masacrar a 12 personas.
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JUSTICIA

“Señor Jorge 40, ¿por qué usted ordenó asesinar a nuestras mujeres y a nuestros niños?

Tres mujeres de la etnia wayuu llegaron hasta el Palacio de Justicia de Barranquilla para preguntarle a Rodrigo Tovar Pupo por qué ordenó masacrar a 12 personas –cuatro niños y ocho mujeres– en Bahía Portete, en La Guajira.

Fecha: 10/02/2007 -
El 18 de abril de 2004 un grupo de hombres armados bajo órdenes de alias ‘Pablo’ entraron a Bahía Portete, un pueblo en la Alta Guajira y asesinaron a 12 personas y desaparecieron a 30. Entre los muertos había cuatro niños que fueron carbonizados y ocho mujeres, unas de ellas cruelmente decapitada.

Los cuerpos sólo pudieron ser recogidos para darles sepultura al tercer día y no se pudo sepultar a todos los cadáveres porque la orden era que tenían que hacerlo en menos de 24 horas. El espectáculo era dantesco y paralizante. El ejército no hizo nada.

Como consecuencia de esa masacre las familias wayuu que vivían en Portete se fueron despavoridas para Maracaibo y desde entonces esperan que se haga justicia. Han denunciado el hecho, pero nadie les dice estos son los responsables.

Por eso, tres mujeres, encabezadas por Telemina Barros Fince, tomaron la decisión de viajar a Barranquilla para preguntarle a ‘Jorge 40’ por qué dio la orden de asesinar a seis miembros de su familia, pero se decepcionaron al llegar el edificio Rodrigo Lara Bonilla y encontrar que la audiencia fue aplazada porque el Inpec no trasladó al ex comandante de manera oportuna a pesar de las peticiones de la fiscal Deicy Jaramillo.

En esa masacre, dice Telemina, murieron mis tres tías, Rosa, Diana Fince Uriana y Margot Epinayú Ballesteros. También murieron Rubén Epinayú y Roland Ever Fince, todos miembros de mi familia. Después de eso hubo el desplazamiento más grande que haya habido en la historia del pueblo wayuu, hoy están refugiadas en Venezuela 320 personas.

Telemina ha vuelto porque ella lidera el proceso, a su cabeza le han puesto precio y alias Pablo ha dicho que la matará. Telemina no parece tener miedo, habla con firmeza y está resuelta a encontrar una explicación, aunque ella ya sabe o por lo menos intuye porqué asesinaron a sus familiares y amigos.

Bahía Portete, dice, es un puerto natural por el que se puede sacar droga muy fácil, lo han convertido en un puerto de embarque del narcotráfico y los wayuus no somos narcotraficantes, las mujeres somos artesanas y los hombres pescadores. Lo que ocurrió allá es completamente injusto, eso nunca se había visto en nuestra historia a pesar de nuestros conflictos. Hemos hecho un esfuerzo de venir a esta audiencia para hacerle la pregunta a Jorge 40 aunque no tengamos respuesta.

Telemina Barros Fince quiere saber por qué Jorge 40 ordenó matar a su familia, a las mujeres de su pueblo, a los niños.
Telemina era la Inspectora de Policía cuando ocurrieron los hechos y con la seguridad que le da haber sido testigo de la masacre, dice que los responsables son los paramilitares del Bloque Norte.

Pero su desconcierto fue mayor cuando pidió ayuda al Ejército y no sólo no se lo brindaron, ella cree que participaron en la masacre. “Yo era la inspectora de Uribia y solicité ayuda al Ejército, pero claro qué ayuda me iban a prestar si ellos estaban participando y fuimos las mujeres las que recogimos los cuerpos y enterramos a nuestros familiares, a los que pudimos, porque alias Pablo nos dio 24 horas para recogerlos y sepultarlos. No pudimos hacerlo con todos, abandonamos el pueblo el 21 de abril de 2004 y sólo pudimos volver para el segundo aniversario”. A Pablo también se le conoce como alias ‘Walter’ y como ‘Juan el Diablo’.

Pablo era el comandante cuando ocurrieron los hechos y aún delinque en la zona, según la información que posee Telemina. Y esa es otra pregunta que Telemina tiene para Tovar: ¿Por qué alias Pablo no se desmovilizó? ¿Qué hace Pablo entre Palomino y la Alta Guajira, a qué se dedica? Aunque él dice que me va a matar, a mi ya no me da miedo; aunque él tiene el control del narcotráfico, no me da miedo.

Somos 320 personas, dice, que necesitamos regresar a nuestro pueblo, pero el Estado no nos da las garantías y la garantía que necesitamos es que Pablo se vaya, que lo capturen porque él sigue delinquiendo y eso hace que Jorge 40 también siga delinquiendo desde la cárcel a través de Pablo.

Pero además del narcotráfico, por sus condiciones especiales de profundidad, Bahía Portete es apetecida por las multinacionales y como para esa zona están diseñados unos proyectos no es conveniente que allá familias ancestrales como las wayuu, era mejor matarlos y aterrorizarlos. “Era más fácil matarnos”, dice Telemina, “porque tanto narcotraficantes como las multinacionales y el Estado colombiano, saben que no les vamos a ceder nuestro territorio. Era más fácil aterrorizarnos y decir se fueron, ya no hay nadie. Vamos a tomarnos el territorio”.

Por eso la ausencia de Jorge 40 este lunes fue una burla, “por eso es que no creemos en la Ley de Justicia y Paz”, dijo. Telemina, su madre y su tía salieron de Maracaibo el domingo a las 7 de la mañana en busca de Jorge 40 y no lo encontraron, pero ya el camino está andado. Van esperar hasta que lo ven para decirle que los wayuus no recuerdan una masacre como la que él ordenó y lo único que quieren es saber la verdad: “¿por qué mató a mi familia?”